divendres, 30 de maig de 2014

EL PEDO FACILITA EL TRÁNSITO DE LA CURIOSIDAD



Ninguna editorial en su sano juicio empresarial elaboraría una unidad didáctica sobre las ventosidades (eufemismo gracioso). Yo sí.
¿Esto que nos enseñas para qué nos va a servir? No hay pregunta proveniente de mis alumnos que me reviente más (por eso me la formulan periódicamente). Hace un tiempo la combatía con un refrán, el saber no ocupa lugar, hasta que me di cuenta que era una solemne mentira. El cerebro es un ente finito y mutante. Si lo llenas de basura no caben otras cosas, si no lo dejas ampliarse con curiosidad mengua con el paso del tiempo. Podría citar a varios neurocientíficos que corroborarían mi descubrimiento tardío pero prefiero destinar mis esfuerzo al pedo.
Empecemos la sesión con el origen del gas: a) aire deglutido b) procedente de la digestión c) difusión del gas desde la sangre d) fermentación bacteriana. Los profes de Naturales ya tienen faena para explicar los conceptos precedentes. Todo quisqui aloja en su organismo del orden de 500-2500 ml de gas intestinal diariamente. Y si no quieren empezar a elevarse cual globo aerostático es cuestión de ir aligerando equipaje. Solo hay dos puertas liberadoras, elijan entre eructo o pedo, no hay más. Eso sí, vigilen lo que comen porque los efectos de la descomposición pueden ser oloríficamente mortales. Los componentes odoríferos mas comunes en una flatulencia incluyen compuestos quimicos como el escatol, el indol, algunos ácidos de bajo peso molecular como el ácido butírico que da el olor rancio a la mantequilla o ciertos compuestos de azufre como el acido sulfhídrico (olor a huevos podridos) o el sulfuro de carbonilo. Los profes de Química ya pueden llenar una pizarra.

Fuente: Blog Ilustración Médica.

Si todavía no se hubiese despertado la curiosidad del alumno, entramos en escena los profes de Historia para hablar de Joseph Pujol, le Pétomane. Fue una estrella del pedo que debutó en el Molin Rouge parisino en 1892 petardeando La Marsellesa al concurrido público entre el que se llegó a encontrar el mismísimo Sigmund Freud (los profes de Filo pueden meter cucharada en este momento).


Los profes de lenguas están pateando en el gallinero, quieren intervenir. No lo harán hasta que no restituyan en el análisis morfosintáctico al verbo PEER. Ejemplos de oración: Pee tú antes que pean los otros. Si peyera o peyese (existe la conjugación, descreídos) con profusión sus amigos acabarían abandonándole.  
En la historia de la literatura hay verdaderos expertos en el tema del pedo, quizás los mismos profes se sorprenderían de que el creador de Gulliver, el irlandés Jonathan Swift, publicase un escatológico ensayo titulado The benefit of Farting. Yendo hacia la antigüedad los especialistas en griego podrían rebuscar en las reflexiones que hicieron en su momento Cicerón, Horacio o el emperador Claudio, sobre el arte de tirarse pedos. Incluso profundizar (sin oler) en una máxima latina algo irreverente: “mingere cum bombis res est gratissima lumbis” (“mear con pedos es gratísimo a las nalgas).
Yo me reservo la traca final. Una clase tan docta y provechosa no puede acabar sin la intervención de dos genios/ingenios de la provocación. El primero, el insigne don Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, alias Quevedo, que expresó su punto de vista sobre la cuestión flatulenta en el breve ensayo Gracias y desgracias del ojo del culo. Dirigidas a Juana Montón de Carne, mujer gordapor arrobas.



Lléguense al reverendísimo ojo de culo que se deja tratar tan familiarmente de toda basura y elemento, ni más ni menos. Fuera de que hablaremos que es más necesario el ojo del rabo solo que los dos de la cara, porque cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, y sin ojo de culo, no cagando, no podrá.

El surrealista y bigotudo Dalí también se suma a la fiesta del pedo con un pequeña reflexión, El arte de tirarse pedos incluido en su libro recopilatorio Diario de un genio.

Pero aquí no vamos a ocultar nada, éste se manifiesta por el ano, ya sea mediante un estallido, ya sea sin estallido: unas veces la naturaleza lo escupe sin esfuerzo , otras, hay que invocar la inspiración del arte, que, con la ayuda de la misma naturaleza, le facilita el alumbramiento, que pasa a ser motivo de deleite e incluso, en ocasiones, de voluptuosidad.

Yo imagino la mejor manera de acabar la clase, pero los escritos no tienen volumen.

dijous, 29 de maig de 2014

¿QUÉ SE DEBE? LA VOLUNTAD.



Cojo la escafandra y el traje de buzo y me sumerjo en las profundidades de una clase de adolescentes de 17 y 18 años (no me he equivocado en la catalogación, siguen siendo adolescentes). Son las ocho de la mañana y el agua está muy fría. Ayer tuve la osadía de sustituirles una clase de Historia por una de Conciencia. ¿No está en el curriculum? Explícitamente no, podría encontrar cualquier subterfugio para incluirla. Nos pasamos los 60 minutos repitiendo una frase tan sencilla como peleona. YO SOY YO. Solo les avanzo que el nivel de atención de los alumnos fue extraordinario y que en los ejercicios que se llevaron a cabo balbuceó su subconsciente como pretendía. Las creencias afloraron a superficie y los humildes (esta vez sí) adolescentes descubrieron cómo esas zanahorias (clavadas a machomartillo en la visión del mundo que tienen) condicionan sus vidas. Al final del evento les anuncié que tenían que abonarme los honorarios. Como pueden imaginar el choteo fue mayúsculo. Un grupo (los más responsables) decidió que me pagarían en especies, o sea, harían un trabajo sobre la vida en las trincheras de la Primera Guerra Mundial aprovechando la fruta fresca que había yo había traído del mercado sobre este tema (Primer capítulo gratuito del libro Nos vemos allá arriba de Pierre Lemaitre y un especial fotográfico aparecido en el suplemento Babelia de El País).

MONA KUHN

Esta mañana la desolación impregnaba todos sus rostros. Ni uno solo de mis discípulos había convertido mi suculento sueldo en producto. Ni una triste línea. Cuando he colocado el tornavís en el tornillo exacto han salido las previsibles excusas, les advierto que la creatividad ha sido bajísima. No he perdido tiempo en broncas. He intentado fijarme un salario, qué valor crematístico tenía mi clase de ayer. He tenido ofertas desde los elevados 40 euros hasta los pírricos 5. He convertido la moneda europea a horas de trabajo de tricheras: 10 euros/hora (ya lo quisieran para sí muchos curritos de este país). Han aceptado el intercambio y me han prometido mi producto el próximo martes (siempre después). 
No saben que les he adoctrinado. Los he llevado a hacer algo que en el fondo no quieren hacer. Es MI VOLUNTAD ese trueque, la desidia que les ha conducido a no producir nada para el día de hoy es la misma con la que me han entregado SU VERDADERA VOLUNTAD. La ausencia de voluntad produce autómatas. Los padres ordenan desde pequeños a sus hijos seguir el camino que han pensado para ellos, la escuela recoge el testigo, la televisión, los juegos, la publicidad, la vida laboral, el Estado, las clases sociales dominantes, las empresas…. ¿Y la libertad?

La libertad es una medida del número de decisiones que una persona tome. Mientras se relacione más placer que dolor con la toma de decisiones, la persona desea más libertad y menos adoctrinamiento. Cuando esto se invierte y hay más dolor que placer en la toma de decisiones, la persona desea tener menos libertad y le brinda la bienvenida al adoctrinamiento. 
Fuente: Una de las sectas más avanzadas del planeta.

Se admiten preguntas al módico precio de…. LA VOLUNTAD.

dimecres, 28 de maig de 2014

LA HONRA



Hay palabras y conceptos que se van difuminando a medida que avanzan los tiempos inciertos. Los constructores de novedad desdeñan materiales que fueron indispensables en otras épocas. La laxitud moral que nos invade ha provocado que se dispare el todo vale en el parquet de los valores. La preponderancia del triunfador a toda costa y del acaudalado que refriega al mundo su dicha después de haber arrasado poblados llenos de mujeres y niños, me provoca náuseas. Yo me enroco en la honra aunque tanta r me produzca cosquillas. 
Leave all hope- MIRCEA SUCIU

Siento en mi piel la persecución canalla. Hordas de indignos me rodean porque intentan mancillar mi honra. No es una pesadilla de noche abrupta. Busco en el diccionario salvador el vocablo mancillar para comprender las estrategias de la ignominia. DESLUCIR, AFEAR, ESTROPEAR. Elijan el verbo que quieran y pónganle cara. No les faltarán candidatos.
La honra tiene cara y envés. Porque yo la aprecio y porque los demás la reconocen. El hombre honrado es para sí en primer lugar, luego, los seres humanos de buena fe le reconocerán sus virtudes. Y como en tiempos pasados, el hombre honrado es el elegido para ocuparse de los cargos públicos porque ha recibido el honor de sus congéneres. No me hagan caso, fuegos fatuos de mi deseo. Buitres leonados acechan para pagar el viaje a sus guaridas cagadas con zurullos de debilucha indignidad. Cuando exterminen al último hombre honrado (No permita la Virgen)  la honra habrá desaparecido como valor y la barbarie reinará en el imperio de los psicópatas.
RADU BELCIN

Todos somos iguales. Todos queremos lo mismo. Todos reaccionaríamos igual ante una injusta situación. Todos es la coartada de los que dilapidaron su honra. ¿Y tú? Como todos. ¿Y tú? Como la mayoría. ¿Y tú? La pregunta se pone incómoda y provoca sudor frío en los que mantienen todavía algo de sensibilidad en los órganos que albergaron su honra.   

El monumento. MIRCEA SUCIU
¿Y la honra del género femenino? Durante siglos tuvo un anexo en los aledaños del Monte de Venus. La pistola de un hombre podía disparar en todos los territorios pero la cueva de la mujer honrada (templo sagrado) no debía ser profanada públicamente hasta la gloriosa procreación o ser el coto privado de la Sagrada Familia. ¿Y hoy? ¿Cómo funciona el suplemento femenino en este tiempo tan laico y progresista que nos vendieron los tahúres de la modernidad? Trampeando. A los 15 años gran parte de las mujeres han perdido su honra (al antiguo estilo), la moderna sociedad que se llena la boca de igualdad lo consiente (he utilizado el verbo a conciencia). Pero ese proyecto de libertina (sustantivo subyacente en la mente del patriarcado) rápidamente se puede deslizar hasta el escalón de hembra promiscua (adjetivo utilizado con machacona conciencia) y libre de ataduras machistas (peligro, peligro) para luego descender sin escrúpulos hasta la categoría de mujer fácil (poca honra) y de ahí a puta (que le compran la honra) hay dos estaciones de metro. 
¿Tienen caja fuerte? Guarden lo imprescindible (sin lo que no tiene razón de ser su existencia), que como ya saben, no es el dinero.

dimarts, 27 de maig de 2014

MAESTRO ALFONSO



La semana pasada recibí una condecoración. Dos alumnas de Segundo de Bachillerato me escribieron un pergamino elogioso que acababa de la siguiente manera: “Gracias por intentar que tengamos una vida provechosa y que no seamos tan ignorantes”. Agradecí el detalle pero no me quedé en los efluvios de la gloria doméstica. Les descabalgué de los halagos tal vez un poco forzados por la emoción una despedida irremediable. Conversamos y de ahí nació otra enseñanza. Mucho más sustanciosa que toda la Geografía con la que les taladré a lo largo del curso.

-          -Jordi, ¿de quién aprendiste tú?
-          -La pregunta es incompleta. Has conjugado mal el verbo.
-          -¿Cómo?
-          -Falta el  presente y el futuro.

Mi exalumna (o tal vez siempre seguirá siendo alumna) concibe el aprendizaje como un proceso que empieza y acaba. Yo no.
Hace cuatro años que conozco a Alfonso. Es mi suegrastro (si existe el vocablo). Tenía mala fama. Agresivo, parco en palabras, estudios básicos pero intereses múltiples (los Ovnis entre los más destacados). Me acerqué a él desde el respeto. Tengo muy claro que Maestro es todo aquel que tiene algo que enseñar, no hablo de conceptos o de sapiencias a granel, hablo de ideas que se han fraguado en la experiencia. Una botella que contuvo anís cuando se llene de agua impregnará el nuevo líquido con la esencia que quedó en sus paredes. Yo lo denomino Valor Añadido. Cada persona tiene una esencia propia que adhiere a los saberes adquiridos cuando la vida pasa por su cuerpo. Cuando lega sus paradigmas al prójimo ya son una nueva sustancia con regusto propio, cuantas más aromas haya captado (especialmente de los fracasos) más ricas serán sus enseñanzas. La trasmisión de conocimientos puros puede hacerla un ordenador pero el néctar valioso que yo aprecio en mis Maestros requiere extenso curriculum.
Alfonso se ha movido desde su más tierna infancia en territorios hostiles, peligrosos, ha luchado por su subsistencia casi desde que tuvo uso de razón, ha tenido que marcar la tierra que pisaba para no ser pisado por otros más fuertes y avispados. Fue golpeado por su padre cuando hacía algo mal. Conoció la miseria de cerca, el trabajo duro, la desconsideración y el menosprecio. Cuando uno escucha atentamente el relato de su vida entiende esa violencia que destila su carácter. No la juzgo, la entiendo.
El Maestro Alfonso tiene cinco hijos. No mantiene contacto con la mayoría salvo con el mayor, con el que más años convivió. La causa fundamental del distanciamiento me la resumió en una imagen, para mí que las habito, suficiente. La palma de la mano hacia arriba. Actitud pedigüeña. 

La consideración de un padre nunca puede venir por lo que te suministra sino por lo que es y lo que te enseña. Un padre no es una pensión alimenticia, un cajero automático. Un padre es una fuente de experiencias, una sombra que va delante en el camino insinuando los senderos más recomendables. Hablo de mi padre y hablo del de los cinco hijos descarriados que han apartado en el borde del plato al que pudiera enseñarles una de las razones más profundas de la existencia humana. Y hablo de mis hijas. Allá ellos, yo no cometeré el mismo error, yo le escucho.
El Maestro Alfonso me tiende trampas, intenta engañarme con una aceptable interpretación teatral. Me explica detalles de la relación que mantiene con sus ególatras hijos con mucho sentido del humor. La última vez que vio al más pequeño éste lo miró con cara de perdonarle la vida.
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      -Hola, ¿sabes quién soy?

El chulapo vástago asintió sin pasión.
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              -Entonces, adiós.

Se ríe pero su displicencia hace tufo a tinta de calamar, debajo esconde mucho dolor, sé que una depresión lo dejó en los huesos. Pero cuando habla conmigo está relajado, me explica sus lecciones y deja atrás la amargura. Quién fue capaz de cruzar el desierto a mí tiene mucho que enseñarme, este pensamiento lo dirijo a mis alumnas que querían localizar mis fuentes.
La última lección que me ha dado tiene que ver con la demora de las decisiones necesarias. El ser humano tiende a dilatar los procesos de cambio, a veces, de tanto marear la perdiz se ahoga en los pantanos de la inacción. Con su escaso vocabulario pero su infinita sensatez el Maestro Alfonso me recomendó.
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     -Cuanto antes mejor. El mal trago pasará y todas las heridas cicatrizan.