diumenge, 29 de juny de 2014

CHINGUETTI



Es la puerta del desierto. Tuve noticia de ella leyendo al emprendedor Marc Vidal. Una ciudad mauritana fundada en el siglo XIII, centro del paso de caravanas entre el África del Norte y la subsahariana. Cada cierto tiempo una lengua de arena entierra una parte de ella y cada cierto tiempo los habitantes de Chinguetti deciden reconstruir la parte sepultada un par de kilómetros más allá. Cada cierto tiempo vuelve el desierto a darle un bocado a la ciudad y cada cierto tiempo se vuelve a crear una nueva. El europeo escéptico y práctico (en este caso Vidal) no entiende por qué los habitantes de Chinguetti no son más previsores y la alejan veinte o treinta kilómetros del inexorable desierto.

-Eso sería una terrible tragedia. Evitaría que otros pudieran hacer la maravillosa labor que nosotros estamos haciendo. Reinventarnos sobre nuestra propia desgracia.


En nuestra cultura el fracaso es un estigma. La tiña moderna. Hay que acertar en la profesión que elegimos, en la pareja a la que nos unimos, en el piso que compramos, en el jamón que comemos y en el futuro que soñamos. Todo tiene que ser perfecto. La vida con sus imponderables y sus incertidumbres se encarga descabalgarnos del éxito pero nosotros con una maestría admirable escondemos el fracaso debajo de la alfombra de los autoengaños. La primera estrategia es desviar las responsabilidades a alguien que no somos nosotros (obviamente), la segunda no reconocerlo como fracaso y las siguientes pasan por perdurar en los hábitos y creencias que nos llevaron al desastre. Moraleja: no aprendemos un carajo.
La mala prensa del fracaso trae apareada la inacción. Nadie quiere arriesgar lo más mínimo, aunque la arena del desierto se me meta por las fosas nasales no me muevo, no innovo, no cambio. Alguien vendrá a rescatarme. La crisis económica ha sepultado medio Chinguetti y gran parte de la población se agrupa en torno al otro medio esperando que escampe. No se les ocurre pensar que hay que reinventarse sobre la propia desgracia o la inexorable lengua de arena arrasará lo poco que queda. 
El otro día escribía sobre la necesidad de fomentar la magnanimidad. No nos vale con el traje de diario, con las chanclas y el sombrero de paja, es necesario que nos pongamos la armadura, que agarremos con fuerza la lanza y que nos vayamos a matar dragones.
Yo llevo un tiempo revolcándome en fracaso. Dejando que impregne cada uno de mis poros, verbalizándome el polvo que he mordido, lijándome las humillaciones y el tiempo perdido. Y cuando se seca el mejunje, me miro y siento al invencible que llevo dentro. Les prescribo para este caluroso verano unos baños de fracaso para encontrar al magnánimo que habita dentro de ustedes, apreciados lectores.

divendres, 27 de juny de 2014

IMPRESCINDIBLE



-          - Mamá, he visto al Diablo.
-          - ¿Tú? No me extraña.

Ha muerto Ana María Matute. Después de 88 años de existencia es IMPRESCINDIBLE estudiarla, no tan solo desde el prisma literario sino también desde el humano. No fue una mujer al uso. Desde bien pequeña comenzó a sospechar que el mundo no era como se lo habían contado. Algo no funcionaba. La niña burguesa que veraneaba en un pueblecito de La Rioja despertó del gran engaño. La dureza de la vida de los niños que jugaban con ella no correspondía con su plácida existencia repartida entre Barcelona y Madrid. El gran despertar a la mentira lo vivió durante la guerra civil, ese período en el que la crueldad humana se rebeló descarnada y ella descubrió el rostro de la muerte. Le impactó una víctima de un bombardeo que todavía conservaba en su mano un chusco de pan y una chocolatina, nunca podría comérselo.


Ana María Matute fue una joven rebelde. ¡No llegué virgen al matrimonio! Un triunfo, una contestación a lo que se esperaba de una chica de buena familia (y de las malas también). Encontró acomodo en un círculo epicúreo donde había personajes de la talla de Gil de Biedma, Carlos Barral, Colita, Ana María Moix o Esther Tusquets. Relata ufana en el documental de la 2 que la llamaban “el pequeño cosaco” por su resistencia al “trago”. Una mujer que no se quedaba atrás, con agallas, pero que fue secuestrada por su primer marido que además le hizo pasar las de Caín cuando le retuvo a su hijo por decidir divorciarse en aquella España ultracatólica. Se metió en uno de esos bosques que tanto le gustaban y como allí todo es posible, al final pudo ver un rayo de luz para abandonarlo.

-          -Vosotros tenéis profesores de literatura, pero yo soy la literatura.

Así le presentó en las universidades americanas donde pudo resurgir de un periodo tenebroso. Al volver a España conoció el amor de su vida que junto con el reconocimiento a su obra tras recibir los más prestigiosos premios literarios volvió a levantar el vuelo. Pero sin anuncio previo ni explicación plausible entró durante 18 años en una depresión profunda, en un silencio absoluto imperdonable para una escritora que fue desterrada al olvido. Al final del túnel, cuando parecía recuperada, le estaba esperando otro gran mazado, la muerte de Julio Brocard, su gran amor durante 29 años. Recuerda Ana Mary (así firmaba los cuentos de infancia) su inmensa felicidad compartida y rememora con sus ojillos arrugados y vidriosos lo que él le decía: Te das cuenta Ana María, que hay infinidad de gente en el mundo que se muere sin conocer lo que tú y yo hemos conocido.


La fotógrafa Colita exalta la “hermosura” de la escritora en sus fotografías, una belleza que trasciende a lo físico y que atrae como abejas al panal a los que entraron en contacto con la K mayúscula (su sillón en la Real Academia) del castellano. 
Sobrecoge el cariño que recogió Ana María Matute en el Cervantes del 2010 (tardío, siempre va tarde este país), el afecto del merecimiento se destila por las palabras de todos los que allí asistieron, la gratitud de la mujer que pudo cumplir sus sueños en los personajes que construyó.
Los nuevos tiempos vuelan por la fibra óptica, pero es IMPRESCINDIBLE poner en los nuevos cimientos un poco de esencia de Ana María Matute para que no sean volublemente insustanciales.

dijous, 26 de juny de 2014

NOCIONES DE APAREAMIENTO



Un clásico. Jovencita de buenos modales, estudiosa, ordenada y un sinfín de adjetivos loatorios más cae en brazos de jovencito crápula, desastroso estudiante y licencioso en sus costumbres. Todas mis valoraciones son culturales pero la genética en romances iniciáticos tiene la última palabra. Ella podría ser un 5 y él un 8. Ustedes se reirán pero nuestro cerebro tiene un etiquetador de físicos, si dudasen de mi palabra no tienen más que consultar el experimento del psicólogo evolutivo Douglas Kenrick


Todos y todas nos etiquetamos con un número (el que nosotros creemos y no tiene por qué coincidir con el que otros nos adjudican) y entramos en la bolsa del apareamiento intentando llevarnos una pareja de un número superior, conformándonos con uno equivalente o resignándonos a uno inferior debido a que se está acabando el pescado. Los que tengan un número bajo renegarán de suerte afirmando que todo no está en el físico y los que han sido agraciados con un buen caché irán por la vida fanfarroneando debido a su ventaja innata.
A mis espaldas, un coro de profesoras gallináceas claman contra el luctuoso romance desigual. ¡No puede ser! ¡Tenemos que hacer algo! Yo entiendo que la acción pasa por ejercer el celestineo a la inversa. Me fijo en la adolescente y veo que las curvas se le han acelerado, un pircing luce en su ombligo como trofeo del descaro y los estudios han pasado a segundo plano.  Me fijo en él, ha moderado su connatural chulería con el fin de arrinconar la presa. Y me doy cuenta de que al mismo nivel que los conocimientos que estos pipiolos tienen que tener sobre la Primera Guerra Mundial se encuentran las nociones básicas sobre apareamiento. Si quieren saber más detalles sobre el mismo se chupan el interesante documental La ciencia del Sex-Appeal. 


Ahora no les puedo dar más detalles sobre el flirt de mis dos alumnos. Ha llegado el verano y los libros están en el monte de Piedad, los pasillos del instituto que vieron sus primeros arrumacos presumiblemente serán sustituidos por la piscina municipal o por un parque desértico. El verano es la prueba del algodón de las parejas adolescentes, chicos y chicas con números más elevados se exhibirán como manzana de Adán para que la tentación mueva las fichas a su antojo. O tal vez no, tal como decía Ortega triunfe el enamoramiento, una patología de la atención que hace que una persona destaque sobre el resto de una manera tiránica.
Por si ustedes, apreciados lectores estupefactos por la deriva del post de hoy, se han quedado atrancados en el número y su determinismo tengo que advertirles que a medida que avance la vida de estos dos iniciados en el juego del apareamiento es posible que entren en liza otros elementos que competirán con la genética. La palabra (tener un noviete que no para de decirte te quiero y que no innova en el arte de la seducción es un coñazo), el dinero y el poder (un Ferrari ayuda en la elección de partenaire), la madurez, el saber envejecer, la actitud ante la vida y sus cabronadas. Vaya, que no se “abandonen” a la suerte de un dígito y trabajen en la apreciación de su valor que seguro que el botín que recogen se lo merece. La fotógrafa Gracie Hagen ha sabido sintetizar en una colección de imágenes lo que acabo de expresarles. Lo sabido, una imagen vale más que mil palabras.



dimecres, 25 de juny de 2014

SE ACABA LA ANESTESIA



Los tiempos de bonanza nos dejaron acarajotados. Todo se arreglaba ampliando el crédito. No había sueño que no se pudiera tocar con la mano o quimera que no estuviera a tiro. El de la ceja nos barnizó con una capa de modernidad que saltó cuando los gerifaltes europeos ordenaron sumisión. Y en un visto y no visto nos caímos de la cama y se nos volcó el orinal encima del pijama de rayas. La crisis nos pegó un chute de anestesia miedica que nos dejó ko. Llegaron los cirujanos populares (mira que me da grima el adjetivo de las narices) para meter el bisturí y poner orden (su ADN) en el desbarajuste. Y lo pusieron, vaya si lo pusieron, fueron rajando los derechos adquiridos en decenios de lucha, recortando en sanidad, educación y todo lo necesario para el bienestar, convirtiéndolo en copago. Y el populacho, encima de la mesa de operaciones soñando con la Roja y sus triunfos. Todo el desmontaje se hizo a velocidad del rayo, obvio, antes de que alguien sospechase que todo era un conciliábulo al servicio de los dueños del oro. Los anestesistas iban comprobando periódicamente que pese a los viajes de serrucho de los traumatólogos conservadores el paciente seguía inconsciente. Le hacían la prueba de Bárcenas y el operado balbuceaba tonterías, lo que garantizaba que se podían amputar más miembros sin miedo a la revolución (léase cambio de monarca usado por uno más pasable).  
Un nicho fiel de votos del PP lo forma el lobby de recalcitrantes ultracatólicos que encargaron al Fachardón que antes que se despertase el enfermito se tocase la ley del aborto, era absolutamente necesario legislar sobre el vientre de las mujeres para volver a los tiempos de máxima sumisión falócrata. Y el ministro de Justicia (qué risa me da) legisló a lo Torquemada. Él, ungido por el Altísimo, se creyó investido de autoridad para entrar en el útero de todas las españolas y decidir sobre el futuro de lo que allí sucediese. Él, traicionado por un hijo prepotente, se tuvo que tragar la publicidad de un incidente de tráfico en el que el muchacho se las piró con viento fresco cuando había sido el causante del fregao (de tal palo tal astilla). Y cuando los periodistas insidiosos le preguntaron al beatífico ministro si comparecería en el Congreso para dar explicaciones, en su versión más chulesca, GallarCristo esgrimió que los asuntos de familia quedan en familia. Si su hija aborta supongo que también.
Camiseta diseñada por la ilustradora MARIA HERREROS.

Poco a poco noto sensibilidad en los dedos para escribir los atropellos de la casta. Y empiezo a notar que no es suficiente cacarear que PODEMOS, ahora más que nunca, es fundamental que nos esforcemos en el SABEMOS y en el QUEREMOS. Cuando confluyan los tres verbos me parece que unos cuantos saldrán cagando leches porque si no lo hacen les correremos a gorrazos.

dilluns, 23 de juny de 2014

(IN)APROPIADA (E) Y (IM)PROCEDENTE



Supongo que andan intrigados con el título. Procedo apropiadamente a su explicación que tiene que ver con la famosa pregunta que les han hecho a los candidatos a los premios extraordinarios de bachillerato en Extremadura. 

Imagina que un amigo tuyo está pensando la posibilidad de votar a Podemos. Aconséjale no hacerlo y dale una razón para ello en no menos de 80 palabras.

El rojerío y los bolivarianos se han puesto de los nervios con el temita y les ha parecido inapropiado e improcedente. A mí, por llevar la contraria y porque lo pienso, me parece un tema de lo más interesante. Procedo procedentemente.



Si al que hay que desencantar es un “amigo” del candidato se supone que es un joven cercano a los 18 años. Si no tiene que votar a Podemos es porque debe elegir la papeleta de alguno de los partidos que encarnan la casta. Esos que mantienen el paro en un 26% estable y que se esfuerzan cada día en que el 50% de los jóvenes no encuentre curro o que sea tan precario que no les da ni para pagarse la independencia. Eso obligará al “amigo votante” a buscarse las habichuelas en el exterior, aprender inglés de camarero en Londres o aprender alemán de segurata en la BMW. Su movilidad exterior (Fátima dixit) aliviará las estadísticas del paro y los partidos que votó seguirán alentando la falacia de que estamos recuperándonos de la crisis. Los inversores extranjeros comprarán este país y él podrá volver con más curriculum y con la misma hambre. Creo que superé las 80 palabras y di cumplida respuesta a la apropiada pregunta. ¿No les gustó? Pruebo otra.
Podemos es un partido de radicales antisistema que tienen como líder a un bolivariano violento que no tiene otro objetivo que llevarse por delante el sistema democrático que tanto esfuerzo le ha costado a los españoles (a unos más que a otros) con la monarquía como garante de la estabilidad política y con un sistema de partidos que pese a sus deficiencias ha proporcionado el período de prosperidad más dilatado de la historia de España. El coletas Iglesias y sus secuaces acabarán con la libertad como Chaves y su sucesor Maduro han hecho con los que protestaban contra sus medidas nacionalizadoras que buscaban revertir los beneficios del petróleo en los ciudadanos venezolanos en lugar de cedérselos al tío Sam. ¿Tampoco?¿Extremista? Lógico, Extremadura es una de las regiones más burguesas de España.
La demagogia empieza a ser inofensiva en estos tiempos de cambio. Lo sustancial  no es votar o no a Podemos, lo realmente importante es  por qué ha surgido en este momento y en este país. Les prescribiré un artículo de Joan Subirats para que ustedes redacten su propia respuesta con mucho más conocimiento de causa y se lleven la beca extremeña ni que sea virtualmente.