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dilluns, 27 d’abril del 2015

ANÁLISIS FILOSÓFICO DE UN DERBI


Derby, enfrentamiento entre dos equipos de la misma zona o ciudad. 

Espanyol-Barça. Excusa perfecta para poner al atontador general (fútbol) en el centro del tiempo. Mis alumnos me involucraron en una porra el pasado viernes (ver foto). 9 sujetos que pronostican: 1 victoria del Espanyol (un servidor forofo), 2 empates (dos pelotas o analfabetos futbolísticos), 6 victorias aplastantes del Barça (lógicos, fieles de la victoria segura, culés hasta la médula…).



Primer apunte de inteligencia emocional.. La sensación de soledad de un periquito a lo largo de su vida es una herramienta fundamental para la disidencia. Además le sumaría esa capacidad de soportar la humillación de forma constante y en lugar de romper el sentimiento blanquiazul crecer como el toro ante el castigo (Hernández dixit).
Segundo apunte de lógica pura. Si tu contrincante da 24 pases sin que tú la huelas y en cuatro pases se planta delante de tu portería y te clava un gol, amigo futbolero (seas forofo o no), ríndete y mira para otro lado porque el partido no tiene color.
Tercer apunte estético. Como el tema futbolístico está sentenciado por la evidencia anterior, recurre a las excusas que puedas (la del presupuestos abismalmente desigual es infalible) para escurrir el bulto de los que están dispuestos a mofarse de tu ridícula resistencia.
Cuarto apunte cultural y político. Lo mejor del partido fue una pancarta gigante que colocaron en la parte de la grada que enfocan las teles (like para la inteligencia): CATALUNYA ES MÉS QUE UN CLUB. Capacidad de síntesis del meollo: 10.
Quinto apunte moral. Lamentable comportamiento de gran parte de la hinchada local (me resisto a calificarlos como los míos). Insultos barriobajeros, ancestrales, machistas (meterse con Shakira), xenófobos y una retahíla de calificativos que les acercan a los primates. Es una actitud de inferioridad que denigra al pequeño, los que llevamos tiempo en el arte de la disidencia sabemos que la ironía tiene mayor capacidad de herir al contrario que el lastimoso insulto.
Sexto apunte quasi espiritual. En el descanso consulté las redes sociales, los forofos se quejaban de que los jugadores locales no habían puesto “huevos”. No vi ningún pase de genitales ni remate de los mismos. Se referían imagino a la actitud, difícil de evaluar cuando la superioridad es tan manifiesta. Un sensato escribió: Es tan importante saber lo que somos como lo que no somos”.

En cualquier derbi puede resurgir Platón, Descartes o Nietzsche y nosotros perdidos en los comentarios de un periodista gritón y simplista. 

dimarts, 17 de març del 2015

RONALDO (O MESSI) Y TÚ



Ni está en los programas, ni en los libros, ni en ningún manual educativo. Nadie habla de fútbol dentro de las paredes de un instituto si no es mediante lenguaje forofo. Nada de ciencia ni de rigor ni de filosofía del balompié. ¿Conocen alguna idolatría más profunda? Estos muchachos que crecen por mis aulas suspiran por hacer un regate como Messi o por lanzar una falta con la potencia de Ronaldo. Eso por una parte, pero detrás del ansia de habilidades futbolísticas hay otros motivos menos circenses. Suspiran por lucir sus músculos bronceados y ligarse a las chatis que pululan por los alrededores del astro portugués o por ganar la pasta que gana cualquiera de los que el domingo que viene saltarán al Camp Nou. Ronaldo la clavó: Me envidian porque soy guapo, rico y famoso.
Ellos (los gladiadores del XXI) tienen una situación y unas habilidades, tú (me refiero a cualquiera de los incautos que babean por ellos) tienes otra. Y entro los dos mundos hay una serie de reflexiones que no se pueden escamotear a los que tienen el cerebro más blando.
No he podido cautivar su atención con tácticas ortodoxas. No he podido convencerlos de que los dueños del mundo (los mercados, el poder financiero, el poder político a su servicio…) esperan alimentarlos con 450 euritos y van que se matan. Que lo demás saldrá de sus lomos o de su ingenio. Nada de nada. Tampoco han visto el programa sobre Alemania que se marcó este domingo Ana Pastor. No escucharon a los que se fueron pa Berlín esperando una situación halagüeña y que se toparon de frente con los Minijobs y con el idioma. Mis alumnos, calentitos en sus asientos, siguen afectados por el Wishfull Thinking (pensamiento ilusorio), a ellos se les aparecerá una Virgencita (la familia nunca falla) que les dará una vida que no parece quererles dar el mundo en el que se mueven. Lo dicho, me até los machos y bombardeé sus posiciones a mala leche.
Móvil fuera. Busquen la siguiente aplicación de la BBC.  Empieza la comparación más vergonzosa que conozco entre ocupante de minijob (que le aplaudirá a rabiar el domingo) y astro del fútbol (que le resbala).


¿Cuanto tiempo tarda Ronaldo en ganar lo que les espera a mis tiernos pipiolos?


¿Y cuántos años tardarán mis benditos alumnos en ganar lo que gana el crack del Real Madrid en un año?


Se puede relacionar lo que ganarán ellos con el país de orígen y con el mundo.


Las diferencias de género también quedan patentes en este cálculo chorra. Entre la jugadora de fútbol mejor pagada y él hay tan sólo...


Y mientras hemos estado haciendo cálculos Ronaldo se ha llenado la billetera y ellos el monedero (con céntimillos).

Moraleja: Ellos correrán por la banda del Camp Nou, ellos marcarán goles que subirán su cotización. Tú estás dispuesto a matar por ellos, a desear ser ellos, pero como no te espabiles, serás solo un tú más pobre que una rata.
Abran el libro, por favor.








dimarts, 28 de gener del 2014

EN FUERA DE JUEGO



¿Qué es un fuera de juego?  No sirve para nada descifrar tan metafísica norma futbolera, el reglamento indica una cosa pero el consumidor de cortados los lunes por la mañana en bares concurridos interpreta los conceptos de forma sui generis. Los fueras de juego de su equipo nunca lo son y los del rival adquieren el calificativo de fragrantes. Es el paradigma del fútbol. El otro opio del pueblo exige polémica, carne de litigio para que la peña jinque el diente a lo intrascendente mientras los que mueven los hilos se parten de risa en el palco. Los periódicos generalistas pasan penurias mientras los catecismos deportivos sobreviven regalando tostadoras con los colores del club de tus amores, los programas culturales empiezan a las once de la noche y las tertulias futboleras invaden las parrillas de todas las cadenas con tertulianos maleducados rebuznando a placer. Y que gire la noria hasta el infinito paralizando la mente de los ciudadanos al ritmo de la cámara lenta que desvela un fútil fuera de juego.


Últimamente el circo (el pan está escaso) anda revuelto. Resulta que el presidente del més que un club dimite por no hacer nada. Cuatro días antes de pirarse explica en multitudinaria rueda de prensa que todo es una trama de los envidiosos madrileños por no haber podido fichar a su perla brasileña. Resulta que el dedo en la llaga lo ponía un socio de su club. Nada, nada, salto al vacío, a rodar la teoría conspirativa (de raigambre acebiana) que es el antídoto perfecto de todos los chanchullos. Sospecho que tenían que haber muchas toneladas de mierda en el sustrato para que la víctima de tan descomunal contubernio decidiese dimitir. Escuchen la sonoridad del verbo que es más insólito que el tajinaste (flor que crece en las alturas del Teide). A rey muerto, rey puesto. Ya tenemos nuevo mandatario e igual estrategia. Reconoce que no se contabilizaron casi 40 millones de euros (vaya minucia) en las cifras del fichaje de Neymar pero que eso lo hacen todos los clubs (mal de muchos),antes de acabar su primera intervención no desaprovecha para lanzar torpedos contra el rival con el objetivo de enterrar el cadáver en las profundidades y conseguir que ningún avispado detecte el putrefacto tufo. Todavía quedan temas pendientes, el patrocinio oscuro de Qatar, la reforma del estadio y sus aledaños, los negocios turbios del expresi en Brasil, los líos con Hacienda de Messi. La culpa la tiene el Madrí, así se irán precintando paulatinamente todas las fosas sépticas. El primer cerrojo se accionó a las nueve y media de la noche del domingo, Piqué marcó el primer gol  del Barça y no estaba en fuera de juego. ¡Gol!¡Gol!¡Gol!
La semana ha sido prolífica en ignominias. Leo con estupor que 29 presidentes de Primera y Segunda División han firmado a favor del indulto de su excolega Del Nido. Leo con más estomacal dolor que el estafador expresidente del Sevilla afirma en el programa de Carlos Herrera que como han pasado 11 años de los hechos delictivos ya es meridiano que es un hombre recuperado para la sociedad, promete devolver 2,5 millones de euros a Marbella y pedir perdón. Me duelen los bemoles al leer que el presi de mi club (perico soy) ha firmado tan infame documento y pretende exculparse de tan zafia rúbrica diciendo que lo hace a título personal. Para encerrarlos a todos. Pero resulta que nadie parece muy dispuesto a levantar la banderola y pitarles fuera de juego a los mangantes que pueblan el sacrosanto balompié. Los alienados se siguen peleando por la posición del delantero y el defensa en un metro de césped mientras los tripones les clavan un saco de goles sin despeinarse. Fútbol es fútbol.  

dilluns, 21 d’octubre del 2013

MARCHAMO DE GOL



Yo nací sin tele en color. Acoto más la aseveración, yo nací sin televisión. Durante muchos años de mi infancia tuve que levantar la vista (una pantalla en blanco y negro colgaba de un balconcillo esquinero en un bar de mi barrio) para saber qué acontecía en el mundo exterior. Hasta los doce años no entró en casa una Sanyo de 32 pulgadas. Mi memoria retiene detalles del magno evento, fue un sábado a última hora de la tarde, los operarios la desembalaron y la colocaron encima de un mueblecito de ruedas giratorias y baldas de vidrio, conectaron los cables a la antena y... ¡e voilà!, se hizo el milagro. Me sobrecogió el verde refulgente del césped de la Romareda (ese estadio siempre tendrá un hueco en mi nostalgia). Acostumbrado a las sobrias tonalidades que iban del negro al blanco quedé traspuesto ante la sobredosis de cromatismo. Se enfrentaban el Zaragoza y la Real Sociedad, resigo mentalmente la tipografía galáctica de los números del marcador (0-0) y siento cercano el regocijo de distinguir a los dinámicos jugadores que permanecían paralizados en mis cromos. Quizás esa noche, que algunos (siento defraudarlos) podrían marcar en rojo en mi biografía como hito del progreso, murió una parte de mi imaginación.  


El fútbol con el que yo vibré en mi infancia salió de la boca de José Luis Fernández Abajo, era un locutor radiofónico con una excelente dicción y un ritmo narrativo ágil y colorido que me ilustró lo que sucedía en los terrenos de juego. Con su riqueza de vocabulario era más fácil imaginar las jugadas (lances del juego decía él) y ensamblar realidad y palabra. Las entretenidas retrasmisiones de Fernández Abajo fueron un bálsamo para paliar el sufrimiento por los colores blanquiazules de mi Espanyol. El locutor combinaba con maestría acción con valoración, el adjetivo certero determinando el matiz (entrada escalofriante, pase milimétrico, arbitraje riguroso), una visión de conjunto para orientar al oyente (choque a cara de perro, partido anodino o toma y daca sin tregua). La sinonimia brotaba de la voz de aquel pintor de vocablos: el trencilla sustituía al archisabido árbitro (también lo citaba como juez de la contienda). Un cancerbero o arquero para evitar la reiteración de portero. Los volantes o mediocampistas, el delantero centro como estilete, punta de lanza o referencia ofensiva. Una defensa rocosa, un equipo compacto, un técnico visionario, un cambio oportuno, una pena máxima (penalty) inexistente, una caída teatral...
El Espanyol casi nunca arrollaba a sus contrarios, era habitual que se mostrara romo en ataque, que se le vieran las costuras a la defensa y que la medular no carburase lo suficiente. Las dianas (goles en traducción coloquial) costaban en llegar pero un servidor, con el alma encogida, esperaba como agua de mayo, que sobre el tapete del Bernabeu o el patatal del Plantío burgalés, se produjese un disparo que llevase marchamo de gol (una ocasión flagrante made in Fernández Abajo). Ya ven ustedes con qué poco se conformaba la imaginación de un niño sin tele.