dimecres, 3 de juny de 2015

MONTAÑAS DE MIERDA



Me dedico a este negocio desde hace más de veinte años, o sea, de aulas, de adolescentes, de profesores, de familias, de aprendizaje, de relaciones, de la administración y sus adláteres, de todo en su conjunto, sé algo. No es para vacilar de curriculum sino para explicarles que tengo la vista cansada de ver cosas. Y hay una cuestión que me saca lo peor de mí mismo: los abusos. Adquiere formas y posturas, voces y caras, pero al final el sustrato es idéntico, siempre es alguien que se aprovecha de su poder (físico, de su posición en el organigrama, del anonimato o de su superioridad en el desarrollo cognitivo) para humillar, dominar, obligar, forzar, al más débil a hacer algo que no quiere hacer. Hay quien dice que es la mejor definición de poder.
Desde hace unos días mis oídos andan cargados de cera con lo sucedido en el instituto Ciudad de Jaén con el suicidio de Arantxa, un caso clamoroso de acoso que ha salido a la palestra porque esa niña ya no está entre nosotros. La montaña de mierda ha erupcionado. ¿Saben cuántos pobres muchachitos anónimos sufren en silencio? ¿Saben cuántos profesores extorsionados por arriba y por abajo sufren depresión y ataques de ansiedad? ¿Cuántos padres acongojados por el poder omnímodo de unos hijos desbocados? 


Los testigos, según el plan KiVa, (siempre el éxito viene de Finlandia), son los que pueden quebrar el círculo vicioso que aísla a la víctima. Algunos tienen miedo de ser víctimas y por eso son verdugos encubridores, son unos egoístas que prefieren que otro ocupe en la silla eléctrica del sufrimiento, otros disfrutan con el dolor ajeno, tanto me da, montañas de mierda.
El Maestro José Antonio Marina en un magnífico artículo en el Confidencial desgrana las soluciones. Muchas ya están en los protocolos de acoso escolar.

           1.- Cordialidad, interés positivo e implicación por parte de los adultos.
            2.- Límites firmes ante un comportamiento inaceptable.
            3.- Una aplicación consistente de sanciones no punitivas y no físicas.
            4.- Adultos que actúen con autoridad y como modelos positivos.

¿Y por qué sigue la mierda flotando? Porque lo que hay encima de esta línea son palabras mientras lo que se necesita son personas que se comprometan. Vuelve la màxima de Mujica, el mundo se divide en los que se comprometen y los que no (y dejan que la mierda flotando, eso lo añado yo).

2 comentaris:

  1. Creo que tenemos un sistema de educación que se olvidan de los deberes que tienen los jóvenes y sin ellos no hay nada que hacer. Deberes sociales me refiero.

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  2. La ley del embudo es muy peligrosa, lo ancho para mí y lo estrecho para ti, nefasta política. Hay que buscar el equilibrio y la responsabilidad personal. Un saludo.

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