dimarts, 11 de juny de 2013

MI FUNDACIÓN (1): Esjolaso.



Ayer eché a rodar mi segundo intento de crear una fundación (no lo duden, llevará mi nombre, soy un ególatra insoportable). Hace un año que vino la idea de no sé dónde (pensamiento periférico imagino). Se la propuse vagamente a un alumno al que le detecté algún talento natural pero no fraguó. El domingo pasado leyendo un excelente artículo de Amelia Valcarce en EL PAÍS titulado DESCARTES: PONER EL MUNDO EN PIE volvió la paloma mensajera a depositarme las ansias de fundar.
Dentro del corsé estrechísimo que es el sistema educativo (en el que me gano la manduca) es muy complicada la creación de pensamiento (la energía más sutil y necesaria de cuantas existen, según la articulista). Uno de los factores fundamentales del fracaso proviene de que la unión coyuntural (y casi matrimonial) que une a mis alumnos conmigo llevaba grabado en el anillo de compromiso una palabreja muy fea: OBLIGATORIA. Sin consultarles/me, sí o sí, tienen/tengo que soportarme/los. El sistema no establece otra posibilidad. Nada de listas abiertas (como en política), los profes vamos en un paquete y los alumnos ídem de ídem.  
La primera premisa de la educación (en mayúsculas) es la LIBERTAD. Yo enseño porque quiero no porque nadie me obligue a hacerlo, yo aprendo porque quiero no porque nadie me obligue a hacerlo. Enseñar a alguien contra su voluntad es ESTÉRIL. Aprender algo sin convicción (pasión) es ABSURDO. Veinte años de intensa experiencia avalan los dos adjetivos utilizados. 


La única manera que se me ha ocurrido para escapar a los rígidos corsés del sistema es montar mi propia FUNDACIÓN. ¿Atrevido, verdad? Pues sí. Pero como me enteré que hace tiempo que están muy bien vistos los EMPRENDEDORES creo que no me costará encontrar apoyos. ¿Iluso, verdad? Pues sí.
Amelia Valcarcel me puso sobre la pista del verbo griego ESJOLASO (de donde los romanos sacaron schola). Su significado es VAGAR O NO TRABAJAR CON LAS MANOS. Bien sabían los fundadores de la filosofía que había un sector de la humanidad que construía y otro que pensaba lo que se construía.  Para poder pensar es necesario tener el buche lleno, o lo que es lo mismo, disfrutar de un tiempo de ocio para que las ideas lleguen al cerebro sin que éste ande preocupado por cómo alimentar el cuerpo que mueve. Obviamente mi FUNDACIÓN  tendrá que desarrollarse en mi tiempo de ocio, los posibles FUNDADOS (si me autorizan una nueva acepción de la palabra) también deberán sacar horas de fuera de sus obligaciones.
La primera cláusula de la fundación se redactó casi por arte de birlibirloque. 

FUNDADOR Y FUNDADO se vinculan LIBREMENTE para COLABORAR en un PROYECTO que acabará en CREACIÓN y que obligatoriamente reportará BENEFICIOS a ambos. 

Les ilustro (habito en las imágenes) con un breve cortometraje animado de Tim Burton que sirve para comprender la profundidad del verbo COLABORAR.

4 comentaris:

  1. Siempre sera un lugar privilegiado estar al lado o frente de alumnos y tener claro que esta todo por inventar

    saludos adelante valiente

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    1. No creas, hay muchas cosas inventadas, los hombres desde el Cuaternario no han parado de darle a la tecnología, ahora lo que hace falta es aplicarla en beneficio propio y ajeno. Estamos en la brecha y se agradecen los ánimos.

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  2. Lo de encontrar apoyos...un poco iluso, si que eres (perdona). Pero tú ¡¡Ánimo, machote!! Que estamos contigo y con todos los emprendedores de esta tierra, faltaría más. Y si ,además, reporta beneficios a ambas partes, entonces echamos fuegos artificiales.
    Un besote

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    1. Que sepas que para mí ILUSO es un piropo de primera... O se tiene un punto soñador que esquiva los frenos para activarse o uno se mete en la cama y no sale hasta el siglo que viene. El concepto emprendedor es de lo más viciado que existe hoy en día, la gente cree que vendrán unos iluminados a salvarla. Nastic de plastic, se salvará cada uno o no se salvará. Empieza a comprar cohetes que esto va para arriba...

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