dilluns, 10 de juny de 2013

SEÑOR GOOGLE, AYÚDEME



-          -Profe, ¿qué significa hetedoroxo?

Los alumnos tienen un punto tiránico, una obsesión por convertir a sus profesores en esclavos. Tengo la muletilla siempre a mano.

-          -Búscalo.
-          -Jo, profe… siempre igual.

        Espero paciente el siguiente round. Previsible.

-          -No entiendo lo que pone.
-          -Busca una entrada más sencilla, busca las palabras que no entiendes…
-          -Busca, busca, busca… ¿Y tú para qué sirves?

Cuando obligas al haragán a hincar el lomo suele responder con un exabrupto. Mi experiencia me lleva a instalarme un par de tapones simbólicos en los oídos y resistir sus provocaciones en la medida de lo tolerable.
Mis alumnos disponen de un cañón en sus manos, un ordenador portátil que les da acceso a casi todo el saber universal pero que la mayoría del tiempo lo dedican a cazar moscas (chatear, facebookear, pornoconsumir, youtubear chorradas…).
Tengo noticias de Sparrow (nada que ver con el pirata del Caribe) en el estudio Los jóvenes en la era de la hiperconectividad (2013) escrito por Dolors Reig y Luis F. Vílchez. El citado investigador elaboró un estudio para la Columbia University en el que concluye que Google (y todos los buscadores) están cambiando la forma en que nuestros cerebros procesan y retienen la información. O lo que es lo mismo, para qué aprenderse de memoria la lista de los reyes godos si con dos clics la tengo delante de mis narices. ¡Bravo! ¡Aleluya! Los defensores de la tecnología aúllan alborozados. Stop a su exacerbada felicidad. Los expertos también creen que la memoria “es necesaria para cosas tan relevantes como la creatividad, que cualquier brain-storming acude a conocimientos previamente almacenados”. Desencanto de los tecnócratas, no me sean volubles y hagan prospecciones en las posibilidades que nos ofrece la memoria propia y la memoria ciborg. ¿No saben lo que significa? Primer clic, Google. Segundo clic, Wikipedia. Leer y almacenar. 

No hay que amalgamar cualquier información, sino aquella que tiene que ver directamente con el proceso de trabajo. Obviamente si tengo que estudiar a los visigodos mejor que almacene en mi memoria a Ataúlfo y no tenga que caer en los brazos de la amada Wikipedia cuarenta veces (pierdo tiempo que podría gastar en otros procesos). Apunta Dolors Reig que “cuando ponemos a la gente en capacidad de crear, empiezan generando las ideas más familiares. Las personas con poca memoria de trabajo se quedan en este punto, mientras que los que puntúan más alto empiezan a buscar fuera de lo que ya saben”. Traducido. Cuando a los adolescentes 3.0. les encargan una redacción los menos memorísticos acaban en los temas y las formas consabidas (amor y muerte). Una camisita arrugada, unos pantalones del año pasado y unas bambas raídas. Otros, rebuscan en el fondo del armario (historia de la literatura universal) y son capaces de vestirse con un aire moderno que impacta a los profes acostumbrados al desaliño.
Vuelvo a la realidad. Mis alumnos de Tercero de ESO  no tenían noticias de cómo el Sr. Google ordena sus páginas, ni de qué vive (cándidos ellos), ni por qué nos sugiere unos temas y no otros nada más colocar una letra en el cajetín de búsqueda. Me dio relativa rabia, a nosotros nos escrutan y nos cuestionan y al profesor más ilustre de la nube cibernética lo acatan sin rechistar.
Vean este vídeo y verán en qué manos estamos si a la tecnología no le oponemos algo de sentido común.

2 comentaris:

  1. Muy bueno el articulo, el vídeo que acabo de ver me abrió la mente sobre un montón de cosas, gracias por compartirlo!!

    saludos!

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    Respostes
    1. Como profe, Ezequiel, esa es mi más destacada función....SUGERIR, ABRIR LA MENTE... Por lo tanto, ¡prueba conseguida! Un saludo.

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