dijous, 11 de juliol de 2013

EL TANQUE



Cuando se acaba la reunión de principio de curso con los padres, algunos se acercan para formularte alguna preguntilla poco trascendente con el objetivo de identificarse, quieren que sepas quién es el progenitor del futuro alumno para que le pongas más cariño. Lógico y normal. Uno de los primeros (por no decir siempre el primero) suele ser un tanque. 

Se blinda de cualquier prejuicio, se aísla del exterior y te secuestra en exclusiva. Te asaeta a preguntas (chorras la mayoría), te explica su vida y la de su parentela, anécdotas de los últimos treinta veranos, su origen humilde y sus proyectos de vida para ese que se sentará en la silla que él acaba de dejar vacía. Por encima de su hombro tú puedes contemplar como otros padres esperan estoicamente su turno sin poder disimular su enfado. Él sigue impertérrito, invadiendo tu tiempo y el que tendrías que repartir democráticamente entre el resto. Aunque le lances piedrecitas que invitan a la despedida sigue cómo en su blindado recaptáculo, aprovechando su tracción megaultrapoderosa resiste todos tus capotazos para permanecer mientras la multitud rabia para que desaparezca.

-  -¿Os queda solomillo de ternera? Es para no esperarme inútilmente…

El tanque aparece por sorpresa y hace una pregunta inocente. La carnicera asiente con la cabeza. La boca del cañón vuelve a abrir fuego.

-          -¿A cuánto el kilo?

La clienta que está siendo servida mira de reojo harta de tanta preguntita pero el tanque tiene una capa protectora contra miradas que fulmina, él surca las dunas con facilidad.

    -Es que la que me llevé el otro día no me dejó demasiado satisfecha. ¿ Es ése que tienes ahí o hay más en la cámara?

El tanque se apoya en la prudencia de los que lo padecen para aprovecharse, entra hasta la cocina sin que nadie le dé permiso, fuerza que le suelten una fresca para sentirse ofendido y seguir triscando. 

-          -Espera un momentín que es el último vestido que me pruebo…
-          -Señora son las dos menos cuarto y a la una y media tendríamos que haber echado la persiana.
-          -Es solo éste, no tardo nada, un minutito.

¿Ustedes se creen que será solo un minutito? ¿Y que será el último vestido? ¿Y que será la última tienda en la que montará el numerito? ¡Ni hablar! El tanque huele la debilidad y repetirá su calculada estrategia cada vez que le venga en gana y que encuentre un público proclive a soportar sus excentricidades.
Si se encuentran alguno este verano cácenlo y llévenlo al Museo del Ejército. Por su bien y por el mío.Les dejo un corto sobre una tanque con inquietudes fotográficas.


3 comentaris:

  1. musas aparte: por el efecto gravitacional que explicas, más que un tanque te estás refiriendo a un agujero negro.

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