dilluns, 13 de maig de 2013

PIPI Y CACA



Ustedes no lo saben y los pedagogos de postín subidos en sus pedestales tampoco pero uno de los temas fundamentales en educación tiene que ver con el control de los esfínteres del alumnado.

-          -Profe, porfa, ¿puedo ir al lavabo?

El tono sumiso puede inducir a creer que el alumno está dispuesto a arrastrarse para conseguir su loable objetivo. No se engañen, dejen pasar la historia y comprobarán que no es más que una manera de forzar la respuesta afirmativa, una pistola que exige la bondad del profe.  

La espada de Democles la forman diez ojos que asoman a la espalda del solicitante como murciélagos acechantes esperando la resolución a la peliaguda pregunta. Si autorizas al interfecto te puedes jugar el dedo meñique de la mano izquierda (la buena) que los ojos se convertirán en piernas y en bocas que pedirán visitar el excusado (vocablo repipi donde los haya) por necesidad imperiosamente perentoria. No crean que esta actitud es propia de parvulario o de primaria, los aprovechaos viven en cualquier hábitat.
Yo tengo establecido un protocolo personal. La primera respuesta siempre es negativa.

-          -Lo siento. Tendrás que aguantarte. Para eso está el patio.

Muchos desertan  a las primera de cambio, o sea, no era tanta la necesidad. Otros optan por recurrir la sentencia. La instancia verbal suele iniciarse con ES QUE seguido de un argumento en la mayoría de los casos peregrino. Lo más importante para mí es el tono. La retahíla de excusas viene aliñada de una agresividad que anuncia borrasca. O por las buenas o por las malas.
Soy consciente de que existen causas de fuerza mayor (puntuales). Inicialmente me muestro inflexible con la norma y espero con paciencia que el alumno madure mi negativa y si realmente no puede esperar al final estoy dispuesto a levantar la valla. Me gusta forzar la situación (acepto los calificativos que provoque mi actitud) y torear al alumno ególatra (escaqueado) que pierde los papeles y sigue rempujando con la cornamenta afilada de adolescente de pro.

-          -Pues me cago aquí mismo. Ya está bien, no hay derecho, yo tengo que ir….

Ante el chantaje y la mala educación mi inflexibilidad se reafirma y en algunos casos el tema del lavabo ha acabado como el rosario de la aurora.¿Se me puede convencer? Por supuesto. La necesidad, el ingenio y las formas del alumno son vitales. Tiene que negociar un pacto en el que nadie salga perjudicado (yo debo defender a sus compañeros que no tienen su privilegio).

-          - Te juro que será la última vez (compromiso).
-          -Tardo un par de minutos nada más (productividad).
-          -Me aguanto y me dejas salir si acabo antes la tarea (trueque)

Las personas no tienen nada que ver cuando se les dice que sí y cuando se les dicen no. Podemos trasladarlos a otras esferas de la vida y comprobaremos que no difieren demasiado en los postulados y las maneras de mis adorados adolescentes.
Les propongo un Vídeo X (véanlo en la intimidad si no quieren levantar ampollas en oídos no preparados) en el que se discute sobre la verdadera identidad de los Reyes Magos. No gestionar bien el NO puede suponer aceptar que la Tierra no es redonda.


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