dijous, 23 de maig de 2013

BURBUJAS QUE ATONTOLINAN



La capacidad de seducción de los publicitarios de Coke es ilimitada. No hay más que dar un repaso a su trayectoria y nos daremos cuenta que nos han hecho creer lo que les ha dado la gana. Y nosotros atontolinados profesando la religión consumista.
Se acuerdan de aquella velita que se convertían en marabunta humana con forma de arbolito mientras un coro bien afinado cantaba Al mundo entero quiero dar un mensaje de paz...

Aprovechando el tirón hippie hicieron creer al mundo entero que las botellas negruzcas que imitaban en su envase el cuerpo de una mujer eran más capaces de conseguir la paz mundial que el secretario general de la ONU. Han ido invadiendo al mundo entero con sus burbujitas anestésicas (solo Cuba y Corea del Norte se resisten, por qué será) con armas publicitarias de inspiración metafísica. El repertorio de los publicitarios ha sido amplio, yo me detengo en uno de sus últimos capítulos, el tema de los feos. Aprovechando que la democracia total se ha implantado en perfecto maridaje con algunos tópicos (Todos somos iguales/ Un hombre, un voto/ No distinción por sexo, raza, cultura o riqueza (nada dice del tipito de cada uno pero se sobreentiende)) nos quieren meter un virus hipermegapeligroso: TODO ES CUESTIÓN DE ACTITUD
Ha llegado la primavera a mi instituto y los pasillos son una exhibición de tetas en flor y de tabletas de chocolate moldeadas a base de abdominales. Crestas y tupés, labios pintados de colores saltones, tangas que emergen provocadores, bíceps que se lucen sin decoro. Los cachas tienen a sus pies a la mitad de la población femenina y los pibones hacen babear a la mayoría absoluta de los machotes. Las hormonas no entienden de democracia ni de igualdades. En los pasillos hay una de restregamientos que estremecen al buen gusto y  en los aledaños del centro de saber se reparten filetes lascivos en cada esquina.
El otro día les pasaba a mis alumnos de Ciudadanía (Vade retro, asignatura en extinción) la película Yo, también. Es la historia de Pablo Pineda, síndrome de Down español que consigue acabar una carrera universitaria. El chico se enamora de una Lola Dueñas arrebatadora que consume hombres como cigarrillos. No les explico más, pero la peli es de lo más provocadora y evocadora. Al final de la proyección les pregunté a las alumnas más sexys si podrían tener un novio con síndrome de Down. Como vienen con el discurso políticamente correcto de serie me soltaron el rollo de que lo más importante era el interior. Cuando di una vuelta de tuerca y les pregunté si se irían a la cama con él, un silencio y una sonrisa (me han pillao) dinamitó la sarta de tópicos. Pregunté si se irían con Justin Bieber al catre y  ninguna pensó en que pudiera ser un niñato de manías insoportables o con una conversación anodina.
Vuelvo a  la Coca-Cola. Lo importante es la actitud. Este es el mensaje que nos lanzan a los del montón y a los feos (un lobby potente numéricamente). Ni pisar el gimnasio ni el quirófano ni a una curandera que nos fabrique un brebaje milagroso. Un traguito de Cola y cagando leches a por las tías/tíos buenas/os de todo el planeta. Vean el spot.

El gas de las burbujas letales empezó a meternos la ponzoña anunciando que era La chispa de la vida (Gallardón no te excites), siguieron con Todo va mejor con Coca-Cola (que beba Rajoy como un cosaco a ver si baja el paro), continuó la retahíla de memeces con Destapando la felicidad (Punset deja la neurociencia y date un trinqui de Coca) y acabamos con el rollo de la actitud (mensaje subliminal, los guapos estáis acabados).
Ya entendemos por qué la fórmula de la Coca-Cola es secreta: quién en su sano juicio se creería que si abres la botella con la oreja te ligas a la guapa.¿Habéis visto a alguno ensayando? Joías burbujas...    

4 comentaris:

  1. Respostes
    1. Muchas gracias. Saludos cordiales y seguimos en contacto.

      Elimina
  2. Hoy la inspiración salia a raudales de tu pluma Jordi. ¡Vaya prosa! Y es que la Coca-Cola siempre es fuente de inspiración, no deja a nadie indiferente.

    Me ha gustado. Brillante.

    ResponElimina
    Respostes
    1. Las burbujas, son las burbujas, uno no deja más que los dedos vayan a las teclas...el resto es esa fórmula maldita,jajajja...Gracias por los piropos, se agradecen para seguir aporreando el teclado.

      Elimina