dilluns, 2 de desembre de 2013

ANEXIÓN Y VENTA DE ESCLAVOS



A mí me tiene robado el corazón, explica la economía con una sencillez y una aplastante sensatez que lo hace merecedor de mi más sincera admiración. Nada de poses crípticas ni de formulaciones solo para entendidos. Hablo del economista José María Gay de Liébana. Vaya por adelantado que parte de mi fascinación por el tipo viene porque es periquito de pro como un servidor.
-          -En la Edad Media, si un país debía a otro la pasta que debe España ahora, anexión territorial y venta de la   población como esclavos, carne fresca.
Se lo escuché en un Salvados (aquí lo adjunto) de los tiempos del temido RESCATE (ay, no, no, no se puede decir la palabra pero sí se puede coger la pasta para los bancos y vendernos el saqueo como necesario).
Ayer estaba frente al televisor escuchando al doble de Cayetano de Alba, un locuaz representante de los fondos de inversión inmobiliarios, cuando rememoré la profética aseveración de mi economista de cabecera. Jordi Évole no salía de su asombro comprobando con el desparpajo que soltaba leches el encorbatado personaje al andamiaje defectuoso del estado del bienestar y los chanchulleos que se han hecho con lo público. Búsquenlo y podrán comprobar que en tres minutos explicó con precisión la historia reciente de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha. Curioso que en todo el contubernio han estado implicados partidos de izquierda y de derecha, con el mismo resultado, un clientelismo asqueroso que preserva los nichos de votos sin tener en cuenta la sostenibilidad económica del territorio y los que viven en él. 

Ahora vienen las maduras, los fondos de inversión se dedican a comprar España a precio de saldo, Golman Sachs, después de desestabilizar el mundo y ponerlo patas arriba con ayuda de la jodida globalización, ahora compra viviendas sociales en Vallecas a precio de cucurucho de altramuces. La jugada perfecta, señores y señoras, los desplumo y los compro en rebajas. Para mí el problema no es quien compra sino quien vende, quién les ha dado permiso a estos facinerosos que hay en el poder para ir vendiendo patrimonio público como si tal cosa. No hablo de externalización de servicios, que hasta lo podría entender, me refiero a un expolio sistemático de lo que no tiene un titular privado. Ah, es que hay cuadrar las cuentas, es que si no lo hacemos no habrá hospitales, ni colegios, ni fútbol, ni wassap, ni nada de nada. Ah, bueno, vendan, vendan al mejor postor, que nosotros seguimos presenciando el espectáculo con una pasividad que da pánico. 
En mi querida Catalunya para cuadrar los números (menudo gurú económico que tenemos) están privatizando las depuradoras y venden los edificios públicos a fondos de inversión que luego los realquilan a precios astronómicos, el negocio del siglo. Y mientras agitan las banderas y nos embarrancan en debates interminables comprometen el 30% de su deuda con el Estado del que se quieren independizar. El nuevo estado independiente nacerá en pelotas a este paso y los responsables del desaguisado se exiliarán a paraísos fiscales a vivir su incomprensión en confortables palacetes.
Esta mañana me he mirado al espejo y he visto a Kunta Kinte. ¿Deliro?      

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