Cuando
uno tiene deudas está vendido. Como decía mi padre: “Cuando mi capital va a menos, mi palabra no vale nada”. España
tiene muchas deudas, su capital va a menos y las palabras de sus dirigentes son
de monólogo de Gila. Y los buitres
leonados (aquellos del mítico Rodríguez de la Fuente) sobrevolando la presa y
esperando su oportunidad. La historia tiene un punto macabro y sarnoso, los
mismos que la liaron parda con las hipotecas subprime en EEUU y que nos
arrastraron a la aguja que pinchó la burbuja inmobiliaria ahora aparecen
limpios de polvo y paja a comprar España.
Tienen
nombres respetables y huelen negocio de las cenizas de la miseria. HIG Capital
(Jaime Bergel en la delegación España, ex Goldman Sachs), KKR (con Jesús Olmo,
exconsejero de Endesa, de la empresa de expresidentes), Hipoges (especialista
en gestión de activos tóxicos o lo que ellos llaman préstamos fallidos). El
país se endeuda (se vende a Europa) para tapar los agujeros de la banca y los
bancos listos (y los malos) les endosan los pisos de los desahuciados a los
listillos inversores que se encuentran con rebajas de un 50% del precio total.
Y la tierra gira y mañana será miércoles.
Y
todavía no ha llegado lo peor, no han desembarcado los chinos en todo su
esplendor. Estos pagan a tocateja (pregúntenselo a los propietarios de negocios
españoles donde han puesto la bandera los de los ojos rasgados). Ya han
empezado a comprar el 5% de la tierra cultivable de Ucrania para tener
alimentos cuando nadie los tendrá. Habrá que resucitar a Machado para que
cambie el título de su poemario, de
Campos de Castilla a Campos de Xiaping. Supongo que la peña independentista
está frotándose las manos, como ellos serán independientes. ¡Angelicos míos! Se
creen que lo de Qatar es gratis, no me extrañaría que la ficción de Lorenzo
Silva, Catalunya 2035, fuera el final de una transacción.
Pienso que España se está
dirigiendo hacia un escenario congelado. Un escaso crecimiento en zonas con
posibilidades y un muy escasísimo o nulo en el resto; elevadísimos niveles de
desempleo estructural; servicios y bienes públicos escasos y, en proporción,
caros; altas tasas de pobreza, … Congelado porque otra cosa no va a ser
necesaria: nunca volverá a ser necesario que en España se construyan 800.000
viviendas anuales. Pero todo en calma y sin tensiones.
Sólo hace falta que se
instaure algún subsidio general que permita lo superbásico, mucho deporte
gratuito por la tele, algún reality con tirada, y algún mecanismo adicional
para mantener calmada a la población.
El pronóstico es del prestigioso economista Santiago Niño-Becerra. Los cegatos
dirán que es un agorero pero el televisivo Gay de Liébana ya anunció hace
tiempo que la situación financiera de España en la Edad Media hubiese acabado
con anexión. Ahora no se estilan los movimientos militares pero sí las
compraventas de territorios.
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