dilluns, 15 d’abril de 2013

DE CÓMO SE LLEGA AL PLASMA



Hay una palabra que me tiene endemoniado últimamente. ¿La adivinan? ¿Pistas? Todos los partidos presumen de ella (y como dice el refrán carecen de la misma). Se hacen leyes para defenderla cuando en el fondo quieren exterminarla. ¿No? Venga, si os rendís, la digo. TRANSPARENCIA.
El Parlament de Catalunya tiene una actividad consistente en desplazar un diputado a los institutos para que los alumnos de segundo de Bachillerato puedan formularle preguntas. Supongo que esta actividad nació en los tiempos tranquilos, antes de la conquista de las plazas por parte del 15M y por supuesto, de los recientes y denostados escraches. El protocolo de actuación que envían al instituto es decimonónico, con sus pasamanos, presentaciones protocolarias y sus agradecimientos ridículos. Vale, por ahí paso, pero donde me atranco es en el lastimoso ejercicio de transparencia (ahhgsss… qué rabia) que envuelve toda la visita. Ni los alumnos, ni los profesores, ni los miembros del equipo directivo conocen hasta el último segundo quién es el diputado que nos ha tocado en suerte. Supongo que consideran que tanto da al partido al que pertenezca o la posición que defienda en el cuestionado Parlamento. Es cierto que la disciplina de partido los ha convertido en sujetos pasivos que desarrollan una tabla de gimnasia sueca consistente en levantar y bajar la mano a toque de pito. Supongo también que temen que los gaznápiros les copien el famoso Qué se jodan o que les recuerden que en el hemiciclo no se puede hacer sodokus o visitar tiendas virtuales de lencería fina. O cobrar dietas de desplazamiento sin desplazarse o embolsarse dinerillo por asistir a reuniones fantasmas o estar pluriempleados o imputados o…. Vale, vale, un respeto también para  los parlamentarios honrados (¿quedan?)
Vuelvo a la cacareada transparencia. Los tutores de segundo de Bachillerato han motivado a los alumnos para que formulen preguntas coherentes (primer filtro sibilino) y la dirección disimuladamente, por supuesto respetando la libertad individual (nadie se le ocurra dudar de ello), las examina con la peregrina excusa del tiempo, imagínate que se quedan en el cajón las más dóciles o las que mejor dan juego a la plática estéril del representante público. Imagínate que nuestros alumnos se atreven a levantar ampollas, a castigar a la demagogia cara a la pared, o a destapar cloacas bien selladas. La palabra polivalente que todo lo cura es la que mueve a los rectores de mi instituto: NORMALIDAD (otro vocablo que empieza a ganarse mi desprecio). El asesinato de la libertad de expresión tiene que parecer un accidente.


Ahora ya entiendo cómo se llega a la pantalla de plasma que protege al presidente del gobierno de las preguntas molestas. Como casi todo, ya lo enseñamos en la escuela dentro de eso que llaman curriculum oculto.

4 comentaris:

  1. Jordi, me gustó mucho como expresaste tu opinión.
    Desde Buenos Aires te digo "que en todos lados se cuecen habas" y la cacareada transparencia está en boca de los más oscuros.
    Saludos

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    1. El ser humano tiene actitudes que provienen desde las cavernas... decir una cosa y hacer la contraria, por ejemplo.

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  2. ¿Curriculum oculto o .... TRANSPARENTE?

    Me parece que este post tiene una acidez entre líneas, por lo que te felicito por lo bien que has escogido las palabras, taaaaan dóciles.

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    1. No lo escribirán en ninguna programación pero el control es evidente. Saludos.

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