dilluns, 28 de juliol de 2014

POCO HONORABLE




Llevamos dos meses fatídicos. A la orfandad en la que nos dejó la abdicación del campechano creador de la democracia (surgido de la dictadura) se ha sumado la defunción política (en diferido que diría la Cospy) del Yoda (o Dios, como prefieran) Pujol por culpa de un pecadillo de tributación de herencia. No tuvo otro momento para resbalar el extinto monarca que cuando los españoles estaban con el agua al cuello, no ha mejorado el don de la oportunidad el President (nunca se les aplica el EX), en pleno proceso por la independencia se le ocurre al pecador pedir comprensión por haber ocultado la verdad. 


Yo que soy de naturaleza mal pensado estoy por afirmar que las cacerías del antiguo rey y los dinerillos en cuentas foráneas del ideólogo del nacionalismo pactista no son más que peccata minuta. En sus buenos tiempos hubieran secuestrado las informaciones y hubiesen sellado con silencio cualquier desliz. Pero los enemigos de ambos estaban acechantes esperando que una grieta permitiese finiquitar el disfraz de tan destacados prohombres. Supongo que las adhesiones a la figura de Juan Carlos en su despedida serán sustituidas por misas en honor al mártir catalán que cayó en las garras de los enemigos del proceso independentista. Si no sucediera este último punto empezaría a pensar seriamente en la regeneración del País (hablo de Catalunya). 

Vamos con los detalles reveladores. Curiosa desvinculación automática del sucesor del fraudulento Pujol (dice el president Mas que no es más que un tema personal), el silencio sepulcral del Gordoncho Junqueras (que pase el chaparrón cuanto antes), el poco ensañamiento del frente españolista (no quieren remover Gúrteles o Bárcenas), la meliflua condena de los sociatas (bastantes pecados tienen en Andalucía). Creen una columna con el ítem CASTA y van poniendo cruces donde consideren.
Un país adormilado (hablo de España) ha permitido que le cuelen otro rey de rondón sin que se pueda pronunciar siquiera sobre la posibilidad de instaurar una república. El debate se hurtó con una gran frase atribuible al Dios Pujol: ahora no toca. A un país empobrecido (hablo de Catalunya) le han colado un proceso independentista para ocultar unos recortes acojonantes y un debilitamiento de la clase media (la única con posibilidad económica y sobre todo intelectual de dar por saco a los poderosos) sin precedentes que deja en la bandera la única posibilidad de salir del agujero donde lo han metido los amigos de defraudador.
Pujol y Juan Carlos no tienen tan solo en común un final poco decoroso (honorable, título que reciben los presidentes de la Generalitat), compartían padres hacendosos (con toda la sorna) que por motivos diversos les dejaron una herencia de muchos ceros (que ni usted ni yo podremos soñar). En tiempos de sustos golpistas les unió una frase que pasó a la historia. Tranquil, Jordi, Tranquil. Todo estaba bajo control.
¿No creen ustedes que el Parlament debería aforar a toda prisa al patriota Pujol?

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