dilluns, 14 de juliol de 2014

SANTA LUCÍA



Los que ya han cumplido medio siglo seguro que al leer el título del post lo han relacionado con un señor que aparecía cada mes por el domicilio de sus padres o de sus abuelos al grito salvaje de ¡los muertos! Actualmente lo denominamos finamente seguro de decesos, o sea, pagar tu entierro. En aquellos tiempos oscurantistas que te enviaran a una fosa común era una deshonra y aunque los pobretones tuvieran que quitárselo de comer había que asegurar un funeral honrado por si en el otro barrio pedían antecedentes. La gente (mi abuela a la cabeza) no hacía demasiados números (no había pisado la escuela) para comprobar la rentabilidad de una funeral a plazos. Yo creo que no ser una carga para tus deudos era una motivación extra para contrapesar el exceso de pago.
¿Qué por qué me ha venido esta venita nostálgica? Muy sencillo, pensé en el PSOE y un poquito menos en el PSC. ¿Enrevesado? No, no, ya verán que la metáfora es perfecta.
Felipe González tenía imán y Alfonso Guerra tenía látigo. El PSOE tenía siglas, el PCE tenía una radicalidad que asustaba. Las dos Españas estaban claras cuando había que poner un voto en las urnas. La transición lo lió (corrompió) todo, imagínense que con la caída del muro de Berlín nos colaron de rondón el final de la lucha de clases. Todos éramos clase media, todos podíamos conseguir nuestros sueños (previa hipoteca bien gravada de intereses), todos íbamos en la misma dirección. Aznar era tan rancio que despertó a parte de los hipnotizados, sus delirios de grandeza con el tío Sam y un atentado determinante entregaron el poder a un jovencito sin historia que parecía desvinculado del aparato del partido. Y le salió bien el tema a los sociatas que siguieron trincando a manos llenas investidos de renovadores. Pero la segunda legislatura del Cejas desveló que cuando había que subir al Tourmalet (crisis económica) los principios no estaban claros. Y caímos en manos del Plasmático y su caterva de ineptos profesionales para implantar la involución. Y al otro lado, la única esperanza era más de lo mismo (llámese Rubalcaba). Y cuando el populacho perdió la esperanza en Santa Lucía dejó de pagar los recibos (votos). Y cuando el partido estaba con el agua al cuello se inventó una nueva modalidad de entierro a plazos, las primarias. Después de que todos los gerifaltes que habían chupado a manga ancha dieran un paso atrás para no contaminarse de fracaso, le dejaron el estrado a tres figurantes con consistencia ideológica 0. Y llenaron el proceso de parafernalia para hacernos creer que el que no pagaba los muertos lo enterrarían fuera del campo santo.


Ya tenemos un nuevo Mesías, Pedro Sánchez, prometió anoche después de la victoria recuperar una de las señas de identidad del socialismo, “proteger al más débil”. Si no hubiese vivido el timo de Santa Lucía lo hubiese creído por necesidad  pero es que este muchacho fue uno de los 100 consejeros generales de Caja Madrid entre 2004 y 2009 en representación del ayuntamiento de Madrid. Si no voy errado en ese período se produjeron tres emisiones de preferentes delante de sus narices. Hace unos días, cuando El Confidencial descubrió la trastienda redactó una lamentable exculpación basada en un reconocimiento de ignorancia que lo inhabilita para dirigir nada.O sea, ya nace muerto.Y se quieren más datos (ya saben mi obsesión por el Big Data) del conciliábulo consulten de dónde le vinieron los apoyos al Felipe Renove.
Le advertí a una amiga sociata hace un tiempo que los buitres se cargaban el PSOE, lo que me faltó pronosticar es que después de cotizar toda la vida en la Santa Lucía Roja nos lo dejarían sin enterrar.

1 comentari:

  1. Pues cuando comience a oler, alguien deberá ocuparse del cadáver.
    Un besote.

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