dijous, 29 de gener de 2015

QUEREMOS, PODEMOS, SABEMOS



El triángulo semántico que configura la clave de la regeneración no acaba de entangarillarse (palabra excluviva de origen materno sinónima de ir bien). Se me desliza por las tres modalidades (equilátero, isósceles y escaleno) y los resultados del dibujo son poco halagüeños. La equidad entre los lados sería la figura fundamental sobre la que enclavar el cambio, pero a la que me descuido se deforma el equilibrio y me encuentro que el camión de buenas intenciones amenaza pinchazo cuando se pone endiablada la carretera.

Nos ha costado arrancar con el queremos. Nuestra falta de audacia (me refiero a la mayoría de los españoles), nuestro conformismo, nuestro analfabetismo político, nuestro dejar los asuntos importantes en manos de los mediocres, nuestra inercia bipartidista, nuestros intereses clientelistas (hay más causas pero no hace falta ponerlas todas en fila) han hecho que no hayamos cogido la escuadra y el cartabón cinco años después de empezar el gran desaguisado. Vamos tarde y apurados, los números del desastre son casi irreversibles y hay que poner mucho querer en la balanza para doblegar las toneladas de condicionantes insalvables.
Desde hace menos de un año, apareció con fuerza la primera persona del plural del verbo poder en nuestra sociedad enferma. PODEMOS. Unos novedosos incontaminados que pretendían arrancar la caspa de cueros cabelludos dominantes. Listos, vivos, tertulianos, claros, al contraataque, fueron convenciendo a golpe de encuestas a un buen puñado de desesperados (yo incluido). Más vale malo por conocer que penoso conocido. Jugaron la carta de la limpieza, nosotros somos de otro mundo, somos gente como vosotros, gente honrada (quítame el IVA), nada que ver con los tripones que no nos representan, nada que ver con los timadores de las black, nada que ver con los sobres y con los chanchullos de la España va bien o la España Champions League. Nada, nosotros somos los incorruptos (porque no gobernamos básicamente), nuestro es el futuro. Sí se puede, compañeros y compañeras. Otro mundo es posible. Vamos. Suena L’Estaca y lo que haga falta para movilizar la voluntad de destrozados hasta las trancas. Bien. Fin del segundo capítulo.
¿Sabemos? Ese lado se está poniendo en cuestión a cada segundo que pasa. No hay que ser muy avispado para conocer cuáles son las cartas de la caspa y del sistema. Si vosotros vais del palo de la honradez hay que rebuscar en los baúles (que todo bicho viviente tiene) oscuros para encontrar unos trapillos sucios con los que embadurnaros con lo mismo que criticáis. El Coletas lo avisa en cada tertulia, ¡van a por nosotros! Vaya hallazgo. Y vosotros (nosotros) vamos a por ellos. En la primera tirada de cartas me pillan a la novia del líder en pelotas (menudo pestazo tira los contratos de su hermano), al ideólogo mayor cobrando pasta gansa por asesoría etéreas y al barbilampiño segunda espada con líos menores. ¿Qué pasará cuando formen parte del gobierno? ¿Qué sacarán cuando estén negociando la renta básica universal? ¿Qué  mierda no les endosarán cuando vayan a cagarse en la madre que parió a la Merkel?


Y uno tiene que hacer sus equilibrios para creerse isósceles cuando todo pinta a escaleno. Volveré a las clases de geometría a ver si consigo arbitrar un milagro aunque sea a costa de apostar por la circunferencia de un solo lado global: que se piren los que ya no tienen nada de crédito y que se pongan los que tienen el futuro como curriculum. Y no mirar mucho para Grecia vaya a ser que nos coja vértigo. 

3 comentaris:

  1. Yo, a pesar de los pesares, me inclino por el "más vale malo por conocer..." Que malo conocido ya llevo mucho.
    Un besote.

    ResponElimina
  2. Tienes toda la razón... Hasta que pinchemos en hueso metamos el estoque. Besotes.

    ResponElimina