dilluns, 25 de novembre de 2013

HORMIGUITAS



Cuando una tiene 15 millones de patrimonio y un novio ministro, una ve las cosas de otra manera. Me imagino que su visión será parecida a la de las fotos que dispara un satélite a chorrocientos kilómetros de la Tierra. España es un cachito insignificante del conjunto y los españoles hormiguitas casi sin nombre y apellido.

Cuando una tiene 15 millones de euros de patrimonio, un novio ministro y se es secretaria de Estado de Educación, una puede sentirse legitimada para decir la verdad, aunque una sea una investigadora de tres al cuarto cuya única aportación destacada a la ciencia haya sido una tesis sobre reproducción de primates y no tenga demasiado que ver con el objeto de su gobierno, ah, sí, perdón, que ha restringido los presupuestos en investigación para que nadie más pueda pisarle sus hallazgos sobre la meteysaca de nuestros ancestros.
Cuando una tiene 15 millones de euros de patrimonio, un novio ministro y el cargo de secretaria de Estado y además se puede amparar en una mayoría absoluta que aprueba leyes que satisfacen la voracidad de todos los poderes fácticos habidos y por haber, claro que sí, desligada de las necesidades terrenales y de la piedad (tan de pobretones), una puede permitirse decir verdades como puños, verdades incómodas que escuecen a las hormiguitas, a esas que con su voto inconsciente han aupado al poder a una mujer que tiene 15 millones de euros de patrimonio, un novio ministro y que ostenta el pomposo cargo de secretaria de Estado de Educación sin tener ni puñetera idea de educación.
Cuando una tiene 15 millones de euros en el banco (qué pastón), un novio (y qué novio, amigas) ministro (y qué ministro, amigos) y una es secretaria de Estado de Educación (no veo a las hormiguitas, dónde están), de un gobierno de opereta pero con mayoría absoluta (qué rodillo), una puede decir verdades como templos: “Los alumnos que no escogen religión dedican su tiempo a nada, literalmente”.
Yo corroboro entusiastamente la afirmación de su Eminencia doña Montserrat Gomendio Kindelán. Llevo un puñado de años impartiendo la asignatura que lleva por nombre el humillante título de ALTERNATIVA A LA RELIGIÓN. Por supuesto que es una pérdida absoluta de tiempo, básicamente porque para asegurar que se  imparta una asignatura de religión católica (a las cultos le den por saco) dentro del horario oficial de un Estado laico (no me hagan reír) el resto de alumnos (ateos o desganados) no pueden avanzar curriculum (lógico, como vamos sobraos…).
Lo único que separa a esa señora de mí (rotunda hormiguita) son los 15 millones de patrimonio, el novio ministro (Dios me libre) y ser secretaria de Estado de Educación del gobierno más garrulo que nunca tuvo España. En lo demás, totalmente en desacuerdo. 
Posdata: ¿Alguien sabe si ya se multa por meterse con la novia del ministro Wert? ¿Una cajita de resistencia, por favor?

2 comentaris:

  1. Me quedo con la visión de las hormiguitas, que con su voto inconsciente han hecho que personas de ese perfil están donde están diciendo lo que dicen. Gran artículo, como de costumbre.

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    1. El patrimonio de los futuros elegidos es muy importante a la hora de votar las hormiguitas. Por lo tanto, las declaraciones de renta se enseñan antes de las elecciones. Un saludo.

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