dilluns, 18 de novembre de 2013

SE ME CAE LA CARA DE VERGÜENZA

Ella se ha ido y yo me he quedado. Y siento la necesidad de seguir luchando por la misma dignidad que nos unía sin conocernos. Hay muertos que me parecen necesarios, son la cuerda a la que agarrarse para subir el listón de la humanidad. Hay otros que me parecen inocuos. Leo con atención su entrevista en EL PAÍS una semana después de recibir el Nobel. La tomo como un texto sagrado. Doris Lessing fue una mujer que no cayó en el engaño. Las diferencias no le impidieron ver el bosque.

Eso de poner a hombres y mujeres en campos distintos no me parece lo más adecuado... Así es como yo lo veo, pero es evidente que a la gente le gustan las etiquetas: hombres, mujeres, el bien, el mal...

Doris Lessing vivió marcada por las diferentes guerras que se cruzaron en su existencia y en la de sus padres. Nació y habitó en un continente que es la esencia de la guerra, África. No olvidó, al revés.

-          ¿Cómo se siente por dentro, escribiendo de la guerra?
-          Estoy enfadada. Tengo la edad que tengo y sigo enfadada. No se me va, no se me va, siempre está ahí.



Se me cae la cara de vergüenza cuando veo a la selección española, la roja, jugando alegremente en Guinea Ecuatorial. No hay que confundir fútbol y política dicen los desalmados que quieren que olvidemos lo que es una dictadura para ir preparando la siguiente. Se me cae la cara de vergüenza cuando escucho a jovenzuelos y adolescentes sin puñetera idea de historia defendiendo el franquismo. Se me cae la cara de vergüenza cuando recuerdo que en las cunetas de las carreteras que conectan las urbanizaciones en las que habitan los nietos o los bisnietos de los vencedores siguen esperando justicia los abuelos o los bisabuelos de los derrotados de una guerra que hemos olvidado. Se me cae la cara de vergüenza que tenga que venir una escritora que no ha vivido en este país, que no ha nacido aquí, que no tiene raíces en esa España que llena la boca de tantos estúpidos para recordarnos lo que sucedió en nuestro país, la que tenga que ejercer de faro para que los últimos barcos no choquen con las rocas del olvido. 
He estado leyendo novelas recientes de escritores suyos sobre la Guerra Civil española. Para la gente de mi generación, la Guerra Civil fue tan importante. Fue tan desgarradora, tan difícil, tan imposible de entender el comportamiento de nuestros Gobiernos... Quizá ustedes lo hayan olvidado, pero Gran Bretaña y Francia tuvieron un comportamiento deplorable, permitieron que Hitler y Mussolini ayudaran a Franco porque en España había un Gobierno de izquierdas. Yo me encontraba con gente que lloraba de rabia y de vergüenza por nuestros Gobiernos.

Doris, ahora que no estás, nos corresponde leer con detenimiento tu legado y comportarnos a la altura que se espera de nosotros para que no se nos tenga que caer más la cara de vergüenza.

6 comentaris:

  1. A mi, también se me cae la cara de vergüenza.
    Un besote

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  2. Yo no te envío besos, sino toda mi admiración. Magnífica entrada, sir Tower's.

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  3. Fíjate que a mí a cada día, cada vez que me paro a ver las noticias, o leer los diarios, a cada día que pasa, siento un poco más de vergüenza, un poco más de pena.

    Un abrazo.

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    Respostes
    1. Nos intentan minar la moral. No desfallezcas. Es una táctica premeditada. Eso hace que la gente desista de informarse.

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