dilluns, 13 de gener de 2014

POR QUÉ NO SE PRODUCE LA REVOLUCIÓN



Encontré en un blog que lleva por título LA GAZZETTA DE LA APOCALIPSIS la respuesta a la pregunta del millón. En cinco años hemos perdido lo conseguido en el pasado (derechos) y lo que esperábamos del futuro (por culpa de las monstruosas deudas). Y esta mañana las calles estaban tan mansas como siempre. ¿Por qué no se produce una revolución?

El excesivo bombardeo de información nos impide tomarnos el tiempo necesario para otorgar el valor adecuado a cada información recibida y con ello, nos impide asociarle la suficiente carga emocional como para generar una reacción efectiva y real.

Solo pongo una pega. ¿Nos impide? ¿Quién? Si no invertimos nuestro tiempo correctamente es una responsabilidad absolutamente nuestra y de nadie más. El resto del diagnóstico me parece impecable. El movimiento se demuestra andando, el que quiera que no le impidan que se lea toda la entrada y que ponga en valor la información que reciba y que se cague en la madre que parió a los que nos fastidian la vida o que mire para otro lado, es su responsabilidad.
La primera fase de la desactivación social se produce con el procesamiento de la información. Los agentes interesados en mantener la docilidad del populacho no tiene más que retorcerla y encriptarla para que los destinatarios desistan de comprenderla. El pésimo nivel cultural de los ciudadanos y la derogación de la cultura del esfuerzo empujan a la desidia general. Todo es muy complicado e inaccesible, unos cuantos gritan denodadamente (los del mito de la caverna) pero su voz no se escucha porque la multitud la ahoga gritando un gol de su equipo preferido.
El bombardeo constante de abusos no deja cargar la emoción de rabia. La profundidad de la ira no excede de un escueto me gusta facebookiano o en un tuit de 140 caracteres. Poca catapulta para poder derrocar un sistema sólido que tiene todos los medios en su mano para domesticarnos  por asfixia. Filósofos de barra de bar que esgrimen su licenciatura en vida hacen apología del Carpe Diem para escapar a la lucha. Otros apóstoles timoratos rezan el virgencita virgencita que me quede como estoy (aunque esté manco, sordo y ciego), otros místicos se acogen al wishful thinking (pensamiento ilusorio, desear cambios sin trabajar para que sucedan, confiar en varitas mágicas). Y cada vez la frustración nos lleva a una mayor inacción. No way.


En el caso de superar las dos primera trampas del sistema nos faltaría una última prueba determinante. Qué experiencia de resistencia a la autoridad o al orden establecido tenemos. Oponerse, resistir contracorriente, luchar con la razón debajo del brazo en las cloacas y las catacumbas. Cuántas cicatrices nos han dejado los desafíos al poder. Desengañémonos, esta asignatura no figura en el curriculum de la mayoría de los ciudadanos. En tiempos de Paquito una parte de la sociedad conspiraba para recuperar algo tan precidado como la libertad, esta nueva sociedad que florece a principios del siglo XXI no es capaz de pisar las fronteras de la clandestinidad o de respirar insumisión para devolver las cosas a su sitio. Y eso el poder lo sabe y lo utiliza en su beneficio para que sea imposible llegar al punto en el que se den las condiciones para una revolución.
¿Alguna pregunta?

2 comentaris:

  1. El problema es que no estamos en Estados Unidos, tú deja que se puedan comprar armas y verás la realidad que nos habita, Saludo.

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    1. Los americanos no escapan al dominio, se tirotean entre ellos y las élites tienen ejércitos personales. Saludos.

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