dimecres, 26 de març de 2014

AMOR A PRIMERA VISTA



Un flechazo que me llegó directo a la retina. La profundidad de las imágenes me volteó. Díganme si pueden expresar lo que son las consecuencias de nuestros actos mejor que él.


Monsieur Garcin (el que estuvo vendiendo lámparas hasta los 65 años), el fotógrafo Gilbert Garcin (artista de culto y protagonista de sus montajes junto con su mujer) explica qué gasolina consume su motor. Trabajo más que cuando me dedicaba a mi negocio porque ahora no lo hago por dinero, sino por pasión, y la pasión no tiene límites.

Una vida ordenada

El proceso creativo de este yayete de 85 años (Me horroriza frecuentar a gentes de mi edad que están siempre volviendo al pasado y preguntándote si te acuerdas de esto o aquello. No, yo no me acuerdo. Para mí, lo ideal es que el presente aplaste el pasado) vuelve a ser una metáfora acorde con la intensidad de sus fotografías (me sumergí en el arte de la fotografía como cuando te zambulles en el mar, de cabeza y al gondo, y en seguida descubrí que en mi etapa anterior yo había sido una esponja que había retenido un montón de cosas interesantes. Todas esas ideas e imágenes que yo había apilado a lo largo de mi vida terminaron, al final, por resurgir).

El miedo de la ignorancia

El paisaje que tiñe su obra es un cierto vacío existencial, se despoja de florituras (el color la primera) para poner encima de la mesa el concepto. Yo no focalizo la atención del espectador sobre mí, sino sobre el vacío que vivimos. La agudeza con la que prospecciona la piedra ruda hasta llegar a la veta exacta me parece apasionante. El montaje artesano (nada de photosop ni de software de última generación) con sus tijeras y pegamento realzan el origen de sus argumentos.
Les puse en mi canal de You Tube un aperitivo de Monsieur Garcin por si les dejé con ganas de ser colonizados por sus imágenes.



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