dimecres, 5 de març de 2014

PUTIN ES MALO



Yo me desgañitaba explicando a mis alumnos cómo andaba la geopolítica mundial y ellos dormitaban como marmotas, encantados con su ignorancia me miraban con ojos de quien contempla la reencarnación de un diplodocus. Ha sido aparecer el follón de Ucrania repetidas veces en los medios de comunicación que ellos frecuentan (mientras esperan las noticias de fútbol) y a los muchachos les ha entrado apetito por saber. Están dispuestos a concederme cinco minutos de su preciada existencia para que les explique en forma de tweet el problema ucraniano. Ellos ya me han colocado la primera variable de la ecuación, Putin es un cabrón, a partir de ahí, tengo que hacer cuadrar la historia para que les encaje con su punto de partida. 


Es obvio que la revuelta sucedida en la plaza Maidán con el pueblo echado a la calle reclamando sus derechos caló en unos espectadores que llevan cinco años mamando protestas contra los recortes del gobierno. Es obvio que el estilo dictatorial y poco dialogante de Yunokóvich (el encarcelamiento de la ex primera ministra Timochenko es una prueba evidente y la orden de disparar contra los manifestantes otra) invita a construir una peli de buenos y malos con la que tranquilizar a vecinos (UE) y familiares (consumidores de gas e inversores en suelo agrario) de la convulsa Ucrania. En un mundo dominado por el márketing es fundamental el maquillaje que se le aplica a los personajes. Considero que  el Kremlin debería ir considerando construir un Hollywood ruso para mejorar la imagen gélida que tiene ese país en el resto del mundo y Putin debería casarse con una divertida ama de casa moscovita involucrada en muchas causas nobles y que visite a los más necesitados de Siberia. Son sugerencias para cambiar los pilares inamovibles que tienen mis alumnos en la interpretación del conflicto ucraniano. 
Después de hablarles de lo típico (lo que pueden encontrar en cualquier especial de diario digital) me propongo darle un toque de profundidad al guiso geopolítico. Les hablo a mis muchachos de ajedrez. Ehhhhhhhhhh???? Las ovejas balan incómodas. Vagamente recuerdan los principios básicos del juego. Les hablo de Wilhelm Steintz aprovechando un magnífico artículo de E.J.Rodríguez en JotDown (al final será mi libro de texto). Este ajedrecista austríaco del siglo XIX sustituyó el estilo renacentista del ajedrez basado en ataques desaforados por el jaque mate por uno más posicional. Steintz cambió de paradigma, David Hooper lo resumió en un libro y un servidor de ustedes lo somete a consideración de ustedes y de mis alumnos. Consideremos Ucrania como un tablero de ajedrez en el que se enfrentan los principales bloques políticos mundiales (EEUU-UE y otros benefactores vs Rusia-China  y otros malotes). 

1. Al inicio de una partida las dos fuerzas están en equilibrio.
2. Un juego correcto en ambas partes mantiene el equilibrio y conduce inevitablemente al empate.
3. Por lo tanto, un jugador solamente puede ganar como consecuencia de un error del oponente. No existen «jugadas ganadoras».
4. En tanto que se mantenga el equilibrio, el ataque —sin importar cuán hábil sea— nunca puede tener éxito frente a una defensa correctamente ejecutada. Dicha defensa tarde o temprano forzará la retirada y reagrupamiento de las piezas atacantes, con lo que el jugador que hasta entonces atacaba sufrirá una inevitable desventaja.
5. Por lo tanto, ningún jugador debe iniciar el ataque hasta que haya obtenido previamente una ligera ventaja causada por un error del oponente, ventaja que justifique la decisión de atacar.
6. Así, al inicio de una partida el jugador no debe buscar un ataque inmediato. Lo que debe hacer es buscar alterar el equilibrio en su favor induciendo al oponente a cometer un error. Esto debe preceder a cualquier ataque.

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