dimarts, 8 d’abril de 2014

AGUJEROS EN LOS ZAPATOS



Me sigo maravillando de su resistencia. Yo que tengo entre mis más valiosas cualidades la de perforar cualquier material hasta conseguir sacar mis dedos por el agujero menos pensado, puedo certificar y certifico que no he podido con ellos. Ya me advirtió el amable dependiente el día de su compra que tenían tres años de garantía. ¿Unos zapatos? Cosido y piel. Me arrepiento de mi sarnosa sonrisa, era injustificada e injusta, hoy siguen sin poder haber sido profanados por mis díscolos pies.
Leo atentamente la entrevista que el JotDown hace al hijo del creador de la marca Camper. Habla de su abuelo Antoni que ni corto ni perezoso se plantó a finales del siglo XIX en Inglaterra (procedente de Mallorca) sin un duro y sin tener ni idea de inglés y en dos años volvió a la isla con la maquinaria suficiente para montar la primera fábrica de calzado mecanizado de España. Me devolvió a la memoria a otro personaje singular. El padre de Federico García Lorca, un señorito andaluz que vio las posibilidades de la maquinización de la remolacha en la Vega de Granada y que se fue a la Expo de París a conseguir la infraestructura necesaria para hacer crecer su negocio. Emprendedores se llaman ahora. Buscarse las habichuelas se llamaba entonces.
Antoni Fluxà plantó la semilla del imperio Camper y Federico García Rodríguez pudo comprar la Huerta de San Vicente donde su hijo Federico creó el Romancero Gitano o Bodas de Sangre. Ya intuí este verano cuando visité con mi pareja el idílico espacio que si en tu casa Manuel de Falla toca el piano tienes muchos números para desarrollar una sensibilidad especial. Los padres pusieron la semilla que tuvo que ser regada con el talento de los sucesores para crecer y dar frutos. 

D.B.HOROWITZ
 
Si solucionas el problema de la educación, solucionas la mitad de todos los problemas.  

Cuando las sentencias vienen avaladas por el éxito tienen el doble de valor. No son charlatanes de feria que edifican castillos de naipes, son obreros a pie de obra que saben lo que cuesta levantar una pared sin que se tuerza.

Vivimos demasiado tranquilos apareciendo siempre los últimos en los informes sobre educación, y ocurre así desde hace muchos años. Y sin educación no hay cultura, no hay investigación, no hay progreso, no hay nada. (…) No es tanto un tema ideológico, porque a fin de cuentas los dos grandes partidos han hecho lo mismo al pasar por el Gobierno, sino de convicción.

Ahora me doy cuenta que aquellos zapatos irrompibles arrancaban de una ética que puede ser extrapolable a muchos campos.

Nosotros reposamos sobre dos pilares: la calidad y la diferenciación del producto. Sería un error competir con el precio porque no sabemos hacer productos de menos calidad. Los materiales con los que trabajamos y las fábricas con las que producimos son las que son y para abaratar tendríamos que cambiar eso a peor. Estamos convencidos de que si hacemos productos de calidad y los hacemos bien, las cosas irán bien.

Supongo que no hace falta explicarles por qué le han salido agujeros a la educación y al país.

4 comentaris:

  1. Abaratar no es la solución. Eso lo conocen los emprendedores, por cierto, entre nuestros políticos no queda ni uno.
    Me encanta la comparativa.
    Un besote

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  2. Me ha encantado este artículo. Creo que merece imprimirlo y enmarcarlo. De momento me lo guardo y lo comparto. Gracias!!

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