dijous, 3 d’abril de 2014

PRUEBEN, PRUEBEN




No desaprovechen el fin de semana escarchofados en el sofá tragándose pelis de medio pelo o vociferando a los veintiún tipos en calzón corto que persiguen un pelotita. No se les ocurra perder el tiempo con esas tertulias ramplonas de sábado noche. Prueben con los deportes de riesgo.
Me cogen el coche más grande que pueble su garaje y me lo conducen a una de las calles más concurridas de la gran ciudad que tengan más a mano. Me lo dejan aparcado en medio del carril bus, se me van a una cafetería y se marcan un cortado a mi salud. Esperan pacientemente a que aparezca una patrulla de la guardia urbana (agentes de movilidad se llaman ahora) y cuando hayan sacado la libretita para recetarle ciento cincuenta euros de multa ustedes salen hechos unos odaliscos y les advierten que solo llevaban un minuto en el cajero automático sacando dinerito para comprar un pastelito a su agüelica. 


Como me supongo que no colará la trola, ustedes siguen con el divertimento. Cuando les pidan la documentación, no se me arruguen, le sueltan a los agentes con toda la displicencia que sean capaces que si en vez de estar tan preocupados por las paradas técnicas de los ciudadanos de bien se dedicaran a detener delincuentes (se acepta un poquito de tinte xenófobo en el argumento) el país iría mucho mejor. Prueben, prueben. 
Si no les detienen, todavía tienen margen de diversión. Cogen al jefe por banda y le sueltan como quien no quiere la cosa que le están haciendo perder el tiempo, que si se creen que no tiene ocupaciones durante el finde como para estar de cháchara con ellos y que si quieren un selfie que no tienen más que pedirlo pero que luego se las pira vampira. Prueben, prueben. Y si todavía no le han puesto el cepo o no le han esposado, alcance la cumbre del placer pegando un volantazo y saliendo a toda pastilla como alma que persigue el Diablo. Con su lateral más inmaculado le tira la moto al imprevisor agente que la dejó delante de su vehículo creyendo que sería un obstáculo para un Fernando Alonso como usted. Prueben, prueben. Y queda lo mejor, cuando le persigan y se presenten en su domicilio con cajas destempladas, usted les saca un cafecito y les explica que tiene el coche a todo riesgo y que si la moto ha sufrido cualquier desperfecto con un parte amistoso se arregla el desaguisado. Y aquí paz y después gloria, que todos somos iguales ante la ley y que por un quítame allá esas pajas no vamos a hacer un dramón. Prueben, prueben.
Y cuando salga toda la historia por la tele y el jefe les pregunte en qué estaban pensando para dedicar su fin de semana a semejante deporte de riesgo, ustedes en el colmo del salero, le bailan un chotis.
Dedico este post al rizado Luis Conde, headhunter de postín, que nos restregó las virtudes de la Espe por la narices para justificar un fichaje que olía a tráfico de influencias.

5 comentaris:

  1. La protagonista esta vez fue Esperanza Aguirre; pero el problema es que es algo demasiado visto.

    ResponElimina
  2. Es vergonzoso que una representante pública haga lo que acaba de hacer esta señora y se permita hablar de leyes y normas... A no ser que cuando presentan reformas y propuestas ya lo hagan pensando en que es para que las cumplan los otros. Por ejemplo, se rasgan las vestiduras con el aborto, presentan una reforma del aborto, pero claro está, para que no vayan las otras y las hijas de las otras a Londres, Ellas están por encima del bien y el mal.
    Un besote.

    ResponElimina
  3. Pues yo estoy contenta de que a esta mujer se le haya visto el plumero, otra vez, pero esta vez que haya sido más sonada. Que todavía queda mucha gente "bien" que sigue confiando en el PP y que estos ejemplos de altanería son un buen revulsivo para que vean a quienes votan, cual parroquianos serviles y devotos. Ole la Espe! Mascota oficial del PP.

    ResponElimina