divendres, 6 de març de 2015

PRÓXIMO PARTIDO (8 de marzo): PILATOS-LISÍSTRATA



El núcleo de la ideología patriarcal se encuentra en el fútbol. Solo juegan hombres, juzgan hombres, presiden los clubs hombres, discuten hombres y en las gradas predominan los hombres. Los niños sueñan hasta la extenuación con ser Ronaldos (se retrató el mismo con mucho acierto: rico, guapo y famoso). Las mujeres no juegan, no saben lo que es un fuera de juego, acompañan al marido a que les atufe de caliqueño, sirven los ganchitos en las reuniones de amigos, preparan las bolsas de deporte de sus pequeñuelos proyectos de Messi y si alguna se atreve a hacerse linier los que pierden la ponen de vuelta y media por 50 euritos de multa.
En el partido 8 de marzo Pilatos ejerce de local. Ya saben el público a favor, el árbitro se intimida. Pilatos pasó a la historia por lavarse las manos cuando delante tenía un inocente. Prefirió contentar a la multitud y soltar a Barrabás. Como ejemplo me vale. La sociedad patriarcal se lava las manos frente a las profundas desigualdades femeninas. Cabecea para mostrar el disgusto, se escandaliza de puertas para afuera y a veces tiene el cinismo de exclamarse cuando los datos o los hechos (patadas criminales de exhibicionistas abyectos) no pueden esconderse debajo del felpudo. A Pilatos le basta el empate para seguir tirando, el 0-0 juega a su favor, ser hombre en pleno siglo XXI sigue siendo un chollo, tiene una serie de ventajas subliminales y liminales que configuran una defensa inexpugnable a la que no le clavan un gol las mujeres ni fichando a Mourinho. Perdón, fichando a este energúmeno tal vez sí, porque otra cosa no, pero mala leche el portugués tenía a raudales. Y solo a un Maquiavelo futbolístico como él se le podría ocurrir entrenar a Lisístrata (pasó a la historia por organizar la primera huelga sexual gracias al ingenio de Aristófanes) y asaltar el feudo machistoide con estrategias poco ortodoxas.

Amanda Charchian

Sigo muy de cerca la repercusión (especialmente por twitter) del manifiesto NO SIN MUJERES en el que se exige a los hombres de la cultura (crítica) que no participen en actos donde la mujer no esté representada. Un pase medido para que puedan rematar los hombres comprometidos. Laura Freixas (una de las promotoras desde la asociación Clásicas y Modernas) en una aclaradora conferencia en Santa Coloma de Gramanet con motivo del inicio de los actos del 8 de marzo explicaba que las tácticas (4-4-3) que se consideraban  idóneas para conseguir la igualdad de oportunidades de las mujeres (acceso a la educación, al mundo laboral y a los derechos políticos) no estaban acabando de traerla. Una buena entrenadora cuando considera que  el equipo no carbura introduce cambios. Parece que la cultura y la visión del mundo que se difunde la que juega en contra de la igualdad, o sea, entra a jugar desde hace unos días #nosinmujeres. La maternidad está calentando por la banda, la que había jugado en anteriores partidos no vale, esa sublimación de Pilatos huele mal, es un marcaje severo para que la mujer siga dudando ante el doble sí (familia- desarrollo profesional). La mujer del XXI tiene que desmarcarse para recibir el pase de su liberación.
Que sepan que Lisístrata tiene más argumentos que en Atenas para poder liar la marimorena en campo de Pilatos. Que ruede el balón lila.

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