dijous, 16 d’abril de 2015

¡DUÉRMETE YA!



Mi mujer me lo recita de forma imperativa: ¡YO NECESITO DORMIR MIS OCHO HORAS! Yo, siempre remolón a las órdenes ajenas, suelo esquilmar minutillos al descanso. Su mala influencia me ha llevado a dormir mucho más y desde que le he tomado más afición a la almohada (y a otras cosas que ahora no vienen al caso) rindo más. Pero siempre parece que necesitemos citaciones de autoridad para creernos las verdades manifiestas. Pues nada, con un brochazo de Psicobiología por parte de Ignacio Morgado voy que me mato.

El sueño, por ejemplo, además de fomentar y potenciar la memoria, reorganiza la información que almacenamos. Hace algo parecido a lo que hacía la máquina de Alan Turing para descubrir el código secreto de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

Como si viera la cara de mi mujer. Ah, ahora que lo dice éste tiparraco te lo crees…
Los chavales llegan a clase con ojeras, la maquinitas los tienen secuestrados, a las primeras horas suelen están bajo mínimos, balbucean y han aprendido el complejo arte de dormitar con los ojos abiertos. Es un círculo vicioso, como no duermen no viven, como no viven no tienen alimento para el sueño. Moraleja: cero patatero. Miren la estadística on-line que hice con doce esforzados de Segundo de Bachi, seis horas y treinta minutos de media, casi 22 días menos de sueño al año. Luego palman en la selectividad y no saben por qué.

Está demostrado que el sueño también sirve para descubrir regularidades y reglas ocultas en la información que tenemos que nosotros no hemos visto conscientemente. Yo creo que eso responde a nuestra capacidad de intuición. Esa idea intuitiva que se nos ocurre en un momento determinado no suele aparecer tan espontáneamente como la gente cree. Suele ocurrir después de llevar cinco días dándole vueltas a la cuestión. Conscientemente no has conseguido dar con la tecla, pero de noche el sueño redondea el proceso y, de repente, te sale.
A mí me ayuda mucho la ducha, cuando empieza a caerme el agüita es cuando las ideas salen para afuera como unas condenadas.
No quiero acabar el post sin prescribirles fervientemente la lectura de la entrevista del experto Morgado. Explica secretos a voces que podrían ponernos en la pista a los profes y a todo bicho viviente de cómo mejorar nuestras capacidades. Un botón de muestra.

Las personas más inteligentes tienen mejor memoria de trabajo. Esta memoria es la que nos permite retener en la mente, durante un tiempo limitado, una gran cantidad de información, como muchos dígitos o nombres. Y gracias a esta memoria podemos procesar todos esos datos para tomar decisiones, planificar el futuro, etc. La memoria de trabajo se puede incrementar practicando ejercicios de ‘working memory’, como hacer crucigramas o resolver dilemas morales.

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