dimarts, 7 d’octubre de 2014

LA VERDAD, TODA LA VERDAD Y NADA MÁS QUE LA VERDAD



No pienso sumarme al linchamiento de la presidenta del Círculo de Empresarios doña Mónica de Oriol. En España nos regimos por la dictadura de las exclamaciones estentóreas ¡Es increíble! ¡Es intolerable! ¡Es irresponsable! ¡Es dramático! ¡Es absurdo! Así zanjamos la trascendencia de los temas profundos. A toda la retahíla de adjetivos ostentosos que he oído respecto a lo expuesto por De Oriol yo quiero aportar una nueva exclamación: ¡Es verdad! Lo que dijo esta mujer (si lo hubiese dicho un hombre la pira hubiese llegado a Marte) es empíricamente verdad. Las mujeres en edad fértil con titulación universitaria sufren un 20% más de paro que los hombres de la misma franja. Los jefes de personal de las empresas españolas deben tener el mismo criterio que doña Mónica y se lo piensan antes de contratar a una trabajadora que pueda poner en peligro su propia explotación. ¿Por qué se exclaman las bocas de grito fácil ante una realidad tan incontestable? ¿No nos gusta? ¿Y qué? La presidenta lo único execrable que hizo fue ponerse delante de un micro a decir lo que gran parte del auditorio pensaba en la intimidad. La hipocresía suele ganar por goleada en los debates mediáticos. No nos gusta que nos pongan la verdad  en el centro del plato.

Mónica de Oriol fue más lejos, en un púlpito improvisado desveló las creencias subyacentes de gran parte del empresariado más cavernícola de este país. Una mujer preñada supone un freno para el despido libre (malditas leyes protectoras), para la productividad y para la motivación. La primera es una media verdad, si el despido es considerado procedente no hay maternidad que lo rebata. Si es improcedente (que es el meollo de la cuestión) entran en vigor los blindajes y se considera nulo. Los dos argumentos siguientes son de hoja amarillenta de manual de dirección decimonónico. Pensar que una trabajadora solo rinde cuando tiene el despido como espada de Damocles o que cuando su niño tiene una décimas de fiebre se desconcentra y no da pie con bola es valorar poco el capital humano de tu empresa. La señora de Oriol encarna la visión moderna de los patronos antiguos que trataban a sus obreros como propiedades. Señora De Oriol, estamos ya en la era digital y lo que buscan los empresarios respetuosos con el medio ambiente y con el medio humano (por muy extraño que le parezca) es la productividad real del trabajador, buscar el talento y el compromiso a través de invertir en estrategias que supongan la valoración de la mano de obra para que asuma con responsabilidad su rol en los desafíos de la empresa. Sea hombre, mujer o hermafrodita.
Agradezco profundamente a Mónica de Oriol que haya puesto el foco sobre uno de los temas clave sobre los que convienen reflexiones auténticas (alejadas del oportunismo periodístico) como es la maternidad. Es un cráter indirecto por el que se escapa el fuego del patriarcado. Las leyes protectoras de la mujer no evitan la erupción del volcán. Los poderosos (mayoritariamente hombres, salvo la excepción que nos ocupa) saben arreglárselas para encontrar los poros con los que continuar el dominio del 50% de la población. La maternidad (recayendo casi en exclusiva en la mujer) es fuente de control, de discriminación, de dominio, de perpetuación de roles y de otros virus que contaminan nuestras sociedad de piel sensible pero de corazón duro como una piedra.  

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