dilluns, 3 de novembre de 2014

CORTOPLACISMO



No ha parado hasta que no le han hecho hueco en el diccionario. Imaginen la fuerza del vocablo que ha ganado la carrera a otros neologismos más necesarios, se ha abierto paso a codazos entre refranes que hasta anteayer definían la situación. ¿No bastaba con el Pan para hoy y hambre para mañana? Sus abogados defensores esgrimirán manipulación en mi análisis, se acogerán a la potencia del manido carpe diem para construir tesis reduccionistas que darán hoy mismo, esta misma mañana, en una hora, amparo a toda una caterva de resultadistas que se mueven en los círculos del interés inmediato.


Bebo en las fuentes empresariales (que sufren con desmesura el efecto cortoplacista) para encontrar los motivos de su auge. Como faro que ilumina la doctrina tendríamos el aplazamiento de las consecuencias. El cortoplacismo es un préstamo que sustrae los intereses del futuro. Esta sociedad respira presentismo absoluto, para qué indagar en los desperfectos allende los mares del hoy. Los beneficios inmediatos producirán socavones que deberán tapar otros. El que venga que arree con ellos, irresponsabilidad al poder que diría un cortoplacista modélico. Que me cargo el planeta, qué quieren que les diga, yo ahora necesito producir como un descosido. Que falta pasta en la economía, austericidio para cubrir los agujeros, aunque hipoteque el futuro de mis nietos, no sé si los tendré. Que me llora el niño, chupete de caprichos para que lo aguante en su mayoría de edad una sociedad insostenible.
Cortoplacismo compite con un vocablo llamado a la obsolescencia total: límite. La filosofía más extendida por todo el planeta es la falta de filosofía. No hay línea divisoria, no hay estilo de comportamiento, no hay moral ni ética que no se rinda al adverbio todopoderoso ya. Santa Teresa, evangelizadora del cortoplacismo imploraba a Dios: Señor, dame paciencia, ¡pero ya!
Como último accesorio para afiliarse al cortoplacismo de forma inmediata y con fidelidad de acero se forja una foto inversa. Las acciones largoplazistas (antónimo inexistente) tienen poca recompensa, la culpa la tiene el olvido que lo oxida todo en esta sociedad zappinera. ¿Se acuerdan de aquellos tiempos en que se depositaban cantidades a plazo fijo a cambio de unos intereses altos? La espera suponía un premio jugoso, hoy no, estamos en un fin de época. El pájaro en mano ha disparado contra los ciento volando y se los ha cargado de cuajo.
Cortoplacismo en la educación, cortoplacismo en la política, cortoplacismo en los sentimientos. Cortoplacismo en la economía, cortoplacismo en la cultura, cortoplacismo en los medios de comunicación. Lucha sin cuartel que cuadre los irreales balances de este año aunque descuadren los de los años venideros. Lo dicho, que arreen otros.
¿Hace falta que siga pensando? Es que no obtengo ningún chavo hoy con esta disertación. Ya no quedan hormigas, las cigarras las devoraron y yo sufro peligro de contagio.

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