dimecres, 26 de novembre de 2014

HAN PUESTO LAS URNAS



Aprovechen para leerme porque las hienas andan tras de mí para que deje de mear acideces. Me veo en cuatro días como el pequeño Nicolás. Ya se lo explicaré (la censura mediante) en próximos capítulos.
Los engolados papanatas que dirigen Catalunya han escampado urbi et orbe que poner las urnas es la máxima expresión de la democracia. Los más malintencionados les recordaron que Hitler también se sometió al dictado de las urnas y acabó pasando de ellas. Se refugiaron en el epígrafe inconcreto del DERECHO A DECIDIR para estirar del ovillo buscando complicidades equívocas y paraísos irreales.
Los mesiánicos agitadores de la bandera tuvieron serios problemas para definir qué sucedió el 9N. Referendum, consulta, pseudoconsulta, encuesta, megaencuesta, manifestación participativa. Y obviamente si la primera premisa se manejó a antojo no te digo lo que sucedió con los resultados. ¡El pueblo catalán se ha expresado! ¡El veredicto de Catalunya es incuestionable! ¡Hemos recibido un mandato claro del pueblo catalán!


La democracia es algo más que un voto, tiene mucho más que ver con el respeto, la libertad o la capacidad deliberativa que con un objeto con una ranura en la superficie. Las urnas son el final de un camino, nunca el principio. Los que quieran apuntarse a la nueva política deberán de reciclarse y comprender que eso de manejar el voto de los ciudadanos para conseguir confianzas de cuatro años está en extinción. Observo la emergencia de una fuerza como Guanyem Barcelona que está en proceso de definición del código ético de los que les representarán. Pídanselo a los corruptos y a los viejos padres de la democracia se lo resumirán en una línea: Dadme vuestro voto con el que haré lo que me dé la gana, los logros son míos y los incumplimientos culpa del otro.
Hoy han puesto las urnas en mi instituto. Qué casualidad, la misma que se utilizó el 9N, ya ha empezado un nuevo país. Si hay algún órgano inútil en la institución educativa catalana es el Consejo Escolar, los sabios dirigentes (Ernestito Maragall a la cabeza) ya se encargaron de vaciarlo de contenido y dejarlo para ratificar las políticas autoritarias de las direcciones. Los alumnos han votado en fila, un 20% del censo (alumnos de Primero) sin conocer a sus representantes (solo por fotos puestas en los pasillos). No ha habido proyecto, ni ideas, ni nada de nada. En el sector de profes ha habido un tejemaneje descomunal, dimisión de un miembro que ocupa un candidato de las elecciones anteriores, candidaturas de última hora y votantes cuando ya se estaba procediendo al recuento. Todas las garantías electorales borradas de un plumero. Pero…¡hay urnas! ¿Y los padres? Ya verán la participación, parecida a la que hubo el 9N (permítanme un poquito de ironía). A lo que les alarguen las llamadas y las súplicas de los interesados en mantener el barniz pseudodemocrático.
Los procesos deliberativos en mi instituto se limitan a seguir las ordenes que vienen de arriba. A la disidencia (yo y alguna otra descerebrada) se le persigue con vara firme con la mirada cómplice de los demás. Y ya tenemos el partido donde queremos: los nuestros (protegidos) y los otros (perseguidos). Pero no lo duden, ha habido urnas (trucadas) para elegir a los que no sabemos ni lo que prometen, ¡ha vuelto la democracia orgánica!.
Tal vez tendríamos que observar con microscopio las bacterias de este país antes de construir otro. Principalmente para que no manden los mismos perros con distintos collares (estelados).

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