dilluns, 24 de novembre de 2014

LOS ANTISISTEMA




Los primeros antisistema de los que tuve noticia fueron el Coco, el hombre del saco y los maquis. Los prohombres del sistema franquista metían miedo con la llegada de unos seres despiadados que se llevaban del sistema a los indefensos para comérselos en el monte. Poco a poco me fui percatando que los que movían el cotarro se pegaban monumentales tiberios de indefensos crédulos, el banquete principal se desarrollaba dentro de los límites autorizados del sistema. 
Los antisistema de finales del franquismo era moderados, dejaban espacios en barbecho para que volviera a crecer la hierba, los de ahora son tan voraces que no esperan a que se pueda repoblar el beneficio y disparan contra todo y contrado todos (sanidad, educación, el agua y la luz, las pensiones, ....)


Imaginan ustedes que los mayores defensores de los animales se abrigasen con pieles de guepardo y calzasen zapatos de piel de cocodrilo. Imaginan sus mentes privilegiadas que los paladines de la paz saliesen a la palestra pública con cartucheras y granadas de mano en el costado. O que los defensores de la educación y la cultura fuesen una élite analfabeta. Pues si no ha llegado la imaginación a su máxima potencia prueben con los destrozones del sistema actual que en cuanto siente el aliento de Podemos en las encuestas empiezan a gritar a los cuatro vientos que vienen los antisistema. Los escándalos sucesivos muestran los estragos del sistema pero ello siguen quitándose la pulgas con su verborrea rancia y señalan a los nuevos hombres del saco como los que se llevarán el sistema por delante. Fíjense si son antisistema los del Coletas que se han convertido en partido político, o sea, que han pasado por el aro de las normas del sistema para denunciarlo y reformarlo. ¡Unos antisistema de tomo y lomo! Repítanlo cien veces y será considerado verdad absoluta.
Los tripones del sistema se han inventado una expresión que me produce vómito: los defensores del espíritu del 78. Sanguijuelas que se quieren trincar los últimos despojos de la transición para atribuirse el mérito de haber implantado la democracia en este país. ¿Nadie los corre a gorrazos? ¿Nadie sabe de historia en este país? ¿Nadie quiere saber? El olvido selectivo es un factor determinante para que los antisistema de verdad (los que se lo han cargado con su infinita glotonería y ambición) sigan pudiendo acusar de antisistemas a los que intentan poner algo de orden en el desaguisado general.
Jordi Évole es una cabrito como la catedral de Burgos. Cada noche de domingo nos pone frente a los morros las patrañas de los antisistema con carné del sistema. Recuerden el programa destinado a los cargos de confianza de los políticos del sistema, las infraestructuras ruinosas que han chupado infinitos fondos del sistema público, los especuladores parásitos del sistema que venden el país por cuatro duros, los que zarandean la bandera para partir el sistema en su beneficio, los que no rompen un plato en el palco del Madrí mientras sistemáticamente saquean los sectores más beneficiosos del sistema. Y así suma y sigue y vuelve a sumar números rojos para el sistema y astronómicos beneficios para sus destructores reales.
Ayer les tocó el turno a los jubilados de oro del sistema, los políticos que han servido tan bien al sistema que acaban en consejos de Estado o consultivos de las CCAA. Ven lógico que después de haber ayudado a girar la noria de los privilegios del sistema al final de sus vidas tengan un retiro confortable que seis millones de ciudadanos del sistema no podrán gozar ni por aproximación.  
Esta mañana esperaba barricadas en las calles de las ciudades más importantes del sistema. Nada de nada (que canta el Maestro Fito en su último disco), siguen campando a sus anchas los antisistema.    

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