dimarts, 19 de maig de 2015

¡ A CAPÍTULO!



Casualmente las dos mujeres parecen encarnar dos opciones progresistas (entendiendo como conservador lo existente). Casualmente las dos mujeres han disfrutado de un gran impacto mediático, la primera por esa estampa (nunca mejor dicho) de sabia que se trabajó en tiempos de aquella gripe que nos sacó los cuartos para luego ser un bluf que llenó las arcas de las farmacéuticas. La otra mujer esculpió su estampa (otra vez) de guerrillera gracias a esgrimir un verbo fácil sembrado de latiguillos referentes a la pobreza y lo que dice el evangelio. Catalana del año, señores y señoras, que eso no se lo dan a cualquiera, si faltara algo es culé acérrima e íntima de Mas, no le falta de ná.

Después del capítulo de alabanzas (bienaventuranzas) llega el de los reproches, estas dos mujeres para mí han pecado, su falta no está en los mandamientos de la ley de Dios, sería más bien un pecadillo de Zara. Las dos monjas de moda (Caram-Forcades) no se han quitado el hábito en todo este ascenso a la cumbre de la fama. Imagínense que el señor Rajoy fuese a todos los actos oficiales con el logo de los registradores de la propiedad cosido en la solapa, o que el president Mas apareciese en actos públicos con una pegatina en  su espalda de La Caixa, o el señor Sánchez con otra del Banco de Santander, o De Guindos con una gorrita de Lehman Brothers, o Aznar con la camiseta del Madrí, o… ¿Lo entienden, verdad? Ellas han pecado de publicidad de su fe, a mí me la repanpinfla lo que defiendan pero con el uniforme oficial. ¿Por qué? Porque luego criticamos las puertas giratorias y en este caso no giran porque no hay ni puerta. Y porque quieran o no, prevarican la opinión pública, que dicho sea de paso no necesita mucho para dejarse llevar por las emociones. Si se hubiesen presentado ante el público (despojadas de todo distintivo), sin tan angelical vestimenta, no sé yo si hubiesen dispuesto de tanto predicamento y tanta veneración.
Con buen criterio, Roma, ha decidido llamarlas a capítulo. O se exclaustran o se quedan intramuros. Nada de tener una pierna en cada mundo. No duden que la mejor dramaturgia es la católica y que todo este movimiento no deja de ser un paripé de distracción de la directiva del negocio divino, les forzarán a excarcelarse para vender que son almas libres que luchan por el evangelio desde otra trinchera. A mí no me engañan, siguen cotizado en la empresa que vende cielos y hasta que no las excomulguen siguen acumulando antigüedad y otros complementos, seguro que el retiro lo cobran en el convento. Prepárense para el márketing católico 2.0.  

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