dimecres, 13 de març de 2013

FUMATA BLANCA



Me gusta estar en la vanguardia. No quiero ser menos, ni yo ni mi blog. Todos los medios de comunicación han puesto su chiringuito en la plaza de san Pedro del Vaticano esperando que la chimenea deje escapar el humo blanco (si es negro, a repetir toca) y un servidor no tiene posibles pero tiene imaginación.

Lo más parecido a un cónclave en el mundo escolar es la elección de delegado. La de director ya nos la han guindado a los profes, un show censurado por la administración a base de decretazos. El inspector nos impone al Papa que nos conviene, en un simulacro democrático se abren las listas de candidatos pero todo el mundo sabe que será el designado por el poder el que obtendrá la trucada idoneidad. Sí, sí, hay una comisión de evaluación, sí, sí, que los méritos y la entrevista, sí, sí, que sorprendentemente los criterios y los baremos se adaptan al gusto del demandante, que estamos en España, que sabemos de la transparencia de la mayoría de las oposiciones, que no nos chupamos el dedo. Obviamente, el poder teme que en tiempos de indignación el populacho imponga su voluntad y se monten minirevoluciones en los institutos. Vaya a ser que el cardenal elegido por la Curia (Claustro) obedezca a los que lo eligieron en lugar de a Dios (Administración Todopoderosa). Lo mejor, dejarlo todo atado y bien atado (de dónde saqué yo la frasecita).
Angelo Sodano, el decano del colegio cardenalicio pidió a los electores que eligiesen a “un buen pastor”. El tutor alienta a sus alumnos a escoger a “un buen representante”. Bla, bla, bla… Dentro del cónclave los codos funcionan con gran habilidad y en la clase también. Parece ser que los favoritos en las quinielas iniciales son el italiano Angelo Scola y el brasileño Odilo Pedro Scherer. En la clase suele haber dos facciones también. Los que se inclinan por el más tonto y los que finan sus preferencias en el más responsable. Luego viene el clientelismo, tú me votas a mí y yo a ti, tú eres mi amigo y no me puedes hacer esto. El voto es secreto pero estos zagales se lo cascan a las primeras de cambio. El tonto de la clase asegura falta de criterio, los truhanes se lo rifarán para conseguir prebendas. El responsable de la clase asegura docilidad al sistema, el profe se queda tranquilo si sale elegido, un interlocutor válido para las cuestiones burocráticas que se le encargan. No sé qué pasa últimamente pero los crápulas tienen mucho predicamento para el puesto de delegado.
El Vatileaks, el funcionamiento del Banco del Vaticano y los casos de tocamientos impuros no ponen fácil el próximo pontificado (algunos piensan que Benedicto XVI se ha cagado y se ha hecho el muerto en vida). Ser el representante de una jauría de lechuzos puede tener su dificultad y son muchos los alumnos que escurren el bulto cuando alguien los señala como posibles candidatos. 
Los cardenales que participan en el cónclave de despidieron de sus fieles por Twitter la noche antes de su inicio. Qué modernidad, amigos. Los alumnos se jalean a voces antes de doblar las papeletas. ¿La Iglesia se moderniza? ¿La educación se anquilosa? Ora pro nobis.

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