divendres, 25 d’octubre de 2013

AMERICANOS, OS RECIBIMOS CON ALEGRÍA



Miguel Mihura y Juan Antonio Bardem fueron unos visionarios de tomo y lomo. El talento de Berlanga consumó el retrato perfecto. Villar del Río, un pueblecito español de principios de los 50 no tiene nada que envidiar a esta España casposa del 2013. Los personajes esperpénticos siguen plenamente vigentes, modelos eternos de una forma de hacer, empezando por el  alcalde populista ( un Pepe Isbert soberbio al que el paniaguado Rajoy no le llega ni a la suela de los zapatos) y siguiendo por un chanchullero oficial (Montoro tiene la foto de Manolo Morán en su mesilla de noche). Les estoy hablando de la película Bienvenido, Mr. Marshall

Cuando estalló la crisis y la burbuja inmobiliaria hizo bluf, España se convirtió en territorio apestado. Los mercados (esos grandes desconocidos que no se sabe de ellos hasta que no hay pasta gansa por en medio) elevaron la prima de riesgo hasta el Everest y los capitales se fugaron de madrugada y por el subsuelo a lugares más fructíferos. Pero gracias a nuestros gestores económicos y a los efectos de su reforma laboral y de su amnistía fiscal y de otras medidas de ingeniería macroeconómica que los mortales no sabemos apreciar, ahora, hasta el mismísimo Bill Gates (nuevo Marshall) compra tocho. Botín, el gran Botín (la reiteración del apellido muestra la envergadura de sus negocios), expuso en público lo que era un secreto en las catacumbas inversoras: los buitres traen billetes a espuertas para comprar activos de un país devastado. Rajoy en Japón (además de varias cagadas respecto a la central nuclear de Fukushima) dejó a la mano de obra por las nubes, nos vendió como demesticaditos y baratitos (de bazar chino), ay, perdón, según el lenguaje eufemístico del plasmático presidente, una fuerza de trabajo muy productiva.
Somos la envidia (hazmerreír) del continente y del mundo entero pero perdonen que no me extienda más con otros casos flagrantes de patetismo patrio pero es que tengo que ir a los toros y a ver el partido del año (clásico). La educación está en buenas manos (la huelga fue un fracaso obviamente), la sanidad un lujo al alcance de los pudientes, la economía crece un espectacular 0,1% en el último trimestre (Champions League) y los americanos (y los rusos, por una vez de acuerdo) confluyen en el ombligo del mundo para invertir. Lástima que nos falte la voz de Manolo Escobar (en paz descanse) para entonar el Viva España.

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