dimarts, 29 d’octubre de 2013

MUJERES INDIGNAS



La realidad es clara y meridiana: el divorcio es una ruina. En tiempos de crisis las estadísticas no engañan, se han aplazado las patadas en el culo al cónyuge hasta que amaine. Seguimos juntos hasta que la muerte nos separe y si puede ser que venga pronto porque ciertas decisiones trascendente hoy en día no se pueden costear. Vuelvo a escuchar a mi alrededor voces conservadoras que juzgan que la gran cantidad de parejas divorciadas no era más que otro caprichito más de los tiempos en que vivíamos por encima de nuestras posibilidades. La peña cambiaba de pareja como de jersey y como no hay mal que por bien no venga, las estrecheces han obligado a soportar los ronquidos y las incomprensiones, a conceder segundas, terceras y enésimas oportunidades a parejas sin remedio. El sacrificio abnegado que conduce al amor (eh???) más puro (esclavo). 


Si rascamos un poquito emergen razones menos simplistas y más escabrosas para el descenso acentuado de la disolución del sacrosanto matrimonio. Llueve sobre mojado, la crisis se ceba en una de las partes de la contienda, la más débil, la más indigna. Platón y Kant ya relacionaron la dignidad con la autonomía. Virginia Woolf dispara la flecha que debe impactar en la diana de la libertad de una mujer: “Sólo la mujer que puede contar con una renta propia es capaz de ser dueña de su voz.” ¿Cuántas mujeres no disponen de los recursos suficientes para apropiarse de su voz y decidir con quién quieren estar y con quién no?  ¿Y hombres? Pues también. Un profesor de literatura contemporáneo a Woolf argumentaba que “un chico pobre en Inglaterra no tiene más posibilidad de alcanzar la emancipación intelectual de la que nacen los grandes libros, que la que podía tener el hijo de un esclavo ateniense”. La Woolf replica: “la independencia intelectual depende de cosas materiales (…) y las mujeres ha sido siempre pobres (…) las mujeres han tenido menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses (…) por eso he insistido tanto en la necesidad de tener dinero y un cuarto propio”.
La lucha por la igualdad de oportunidades de las mujeres se ha estancado por la inhalación de humo procedente de las múltiples explosiones de la crisis (igual que el ecologismo y otras grandes causas). Las caritativas intenciones del zapaterismo y sus rimbombantes Ministerios de Igualdad (más diseño que chicha) fueron un bluf que no han sostenido los representantes de Confloresamaría del Gobierno actual. Las mujeres a criar a sus hijitos y a ponerle las zapatillas a su maridito cuando vuelve del trabajo (fuente de ingresos familiar). Y si no hay amor, hay necesidad.
Todas las mujeres juntas deberían echar flores sobre la tumba de Aphra Behn, que se encuentra, escandalosa pero justamente, en Westminster Abbey, porque fue ella quien conquistó para ellas el derecho de decir lo que les parezca. Es gracias a ella-pese a su fama algo dudosa y su inclinación al amor- que no resulta del todo absurdo que yo os diga esta tarde: “Ganad quinientas libras al año con vuestra INTELIGENCIA”.”
(Fragmento de Una habitación propia de Virginia Woolf)

7 comentaris:

  1. Felicidades!!!
    Represento a un colectivo que agradecería enormemente tus palabras. Una pena estar tan distanciados, que no distantes, me hubiera gustado que las escuchasen (las copiaré).
    La pobreza y la incultura, son amigas inseparables de la esclavitud.
    Un beso

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    1. A qué colectivo perteneces? Adónde tengo que ir?

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    2. Un colectivo de mujeres, están en Andalucía. Ya me ocuparé yo de que tu entrada les llegue, Has dicho todo lo que pienso, hasta las comas, pero mucho mejor que puedo decirlo yo, gracias.
      Un beso.

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    3. Me gustaría que me des noticias de ellas, su feed-back...

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  2. Un poco duro, pero no por ello menos cierto, eso de que "seguimos juntos hasta que la muerte nos separe."
    Violencia de género siempre ha existido, pero con la crisis ¿se acentúa de igual forma que bajam los divorcios?
    Ahi lo dejo.

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    1. No tengo estadísticas pero los maltratadores tienen la sartén por el mango. La falta de fondos para combatirlos y la poca dignidad (autonomía) de las víctimas juega a su favor.

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  3. Un poco duro, pero no por ello menos cierto, eso de que "seguimos juntos hasta que la muerte nos separe."
    Violencia de género siempre ha existido, pero con la crisis ¿se acentúa de igual forma que bajam los divorcios?
    Ahi lo dejo.

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