divendres, 16 de maig de 2014

DIPLOMATURA EN REBELDÍA



La resistencia al poder, a la inercia del rebaño, nadar a contracorriente, no se improvisa. Es un campo que hay que regar convenientemente y abonar cada cierto tiempo. Es fundamental acostumbrarse a capear las inclemencias (vivir en la incertidumbre) y esperar (paciencia) que la planta ofrezca frutos. El rebelde tiene unos componentes de serie a los que suma unos aprendizajes a lo largo de su vida y unas prácticas en otros territorios plagados de estéril docilidad. El rebelde nace y se hace.
El pasado domingo Jordi Évole (impagable fuente) acometía el tema de la resistencia al poder. Nos presentó a Pascual Carrión, cabrero de Jumilla, que con sus santos (piiii) consiguió que se paralizase un complejo urbano de 150.000 chalets y dos campos de golf. Los detalles del proceso los pueden conseguir en el video adjunto. Yo extraigo la filosofía subyacente. Pascual tenía dos cosas muy claras: a) nadie podía comprar su felicidad (las cabras y su entorno), no había dinero que pudiera hacerlo cambiar de idea. B) no aceptaba otra posibilidad, confesó que si, como suele ser habitual, el pez grande se hubiese comido al pequeño, él se hubiese marchado del pueblo. El poder conoce los mecanismos que mueven a sus esclavos. El dinero todo lo puede y el apego hace el resto. Pascual neutralizó a Goliat.
Itziar González, exregidora de Ciutat Vella (Barcelona), se atrevió a intentar frenar la especulación urbanística vinculada al turismo en su barrio. Acabó dimitiendo. Intimidaciones, corruptelas de técnicos municipales, inhibición de sus compañeros de equipo de gobierno. Lo típico. Al final de su intervención hacía autocrítica. El rebelde aislado es muy vulnerable. Parece que está trabajando en redes más seguras. En la política actual un honrado se ahoga en cuatro minutos. Ya saben a qué vienen las intenciones de limpiar las redes de indeseables, cuan peligroso sería un rebelde 2.0 (interconectado con los demás de todo el mundo).
Es la enésima vez que les recomiendo el documental EL JUEGO DE LA MUERTE basado en el experimento de Millgram sobre la obediencia humana. Es un concurso televisivo (ficticio) de preguntas en las que un concursante (real) administra corriente a otro (conchabado con el programa) si responde de forma errónea. La clave es saber el límite de la obediencia. Menos de un 10% se resisten en la última fase en la que la víctima chilla como un gorrino en el matadero o deja de hablar (simulando la muerte). El equipo de investigadores que conduce la práctica concluye que la desobediencia no es un arrebato, es una actitud entrenada.

La última recomendación para conocer el funcionamiento dócil de esta sociedad en retroceso de derechos y de bienestar es el libro La sociedad desescolarizada (enlace para descargar el pdf) de Ivan Ilich. El poder sabe que todos los nuevos ciudadanos de este país pasarán por la institución educativa. No es nada difícil impregnarla de los valores necesarios para modelar personalidades proclives al sí. Ya sé que me acusaran (como a Ilich) de catastrofista, de partidario de conspiraciones invisibles y de otras mandangas. Ni caso.
Cuando se imparta la Diplomatura en Rebeldía en alguna universidad de las catacumbas espero ser un alumno aplicado.

4 comentaris:

  1. Para ser un auténtico rebelde hay que dejar de ser funcionario :-)

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  2. Muchas verdades... Redimi a la rebeldía, solo me queda la pluma....
    Un saludo.
    Elperroverde

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    Respostes
    1. No dejes que te arranquen la pluma, puede señalizar el camino a muchos más.

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