dilluns, 26 de maig de 2014

HIJO DEL 82



Aquel día yo tenía dieciséis años, compré EL PERIODICO y en el camino hacia los Maristas (cursaba el histórico Bachillerato Unificado Polivalente) devoré los resultados de las elecciones que llevaron al poder al PSOE guiado por el dúo Sacapuntas (Felipe y Alfonso). Me creí el cambio, ay, tierno pipiolín… 

Tras treinta y dos años de inmaculada trayectoria democrática (creo que lo he votado todo, que no a todos), ayer manché mi curriculum con una ausencia significativa. Me he cambiado de domicilio recientemente y no estaba en el censo de la nueva población. Una excusa barata y ruin. En tiempos de ilusión hubiese atravesado el Atlas para depositar mi voto. Ayer me conformé con seguir los sondeos a las ocho y con ver un cuarto de hora los resultados a las once de la noche (manda huevos).
No hay que ser muy creativo para adivinar los mensajes de cada formación política. Esta mañana escuchaba a los sesudos analistas políticos y coincidía con los menos interesados. Marie Le Pen, la hija del demonio, ha puesto patas arriba la cuna de la egalité. Se presenta a unas elecciones europeas para desmontar el tinglado de Europa. Esgrime la autocracia como solución al mundo globalizado, para cagarse. Los eurófobos ganan adeptos en todo el territorio UE. Cada gerifalte tira para su pequeña aldea y quiere que le devuelvan sus privilegios, eso de trabajar en común es tan bonito como irreal.
En España dicen los más osados que se acabó el bipartidismo. Yo me río, mi experiencia de votante me lleva a pensar que cada elección es diferente y que un atentado o cualquier otro suceso inesperado cambia de dirección la veleta de un populacho fácil de convencer y más fácil de comprar. No olvidar que los defenestrados acumulan un buen puñado de votos, pese a reírse en nuestra cara, el PP sigue ganando las elecciones con el machito Cañete como estandarte. A pesar de hacer una oposición de risa, Velenciano encabeza la segunda fuerza política del país (Andalucía sigue siendo el fortín sociata). 
PODEMOS ha aparecido en escena como un cañón. ¿Es una alternativa? No nos gusta lo que hay y PODEMOS cambiarlo. Indignados contra el capitalismo y contra las corruptelas patrias.¿Qué experiencia en cambios tienen? Es igual, más vale vendedor de quimeras indignado por conocer que ramplón conocido.
En Catalunya, peligro. Ha subido un 9% de la participación. Ganan los independentistas puros. Cada vez que Artur Mas pide un espaldarazo en las urnas se lleva un hostión. El PSC promete reflexionar ante la pérdida del 21% de los sufragios. Va lento el muchacho. Los de la estelada pedían una movilización sin precedentes y el 50% de los catalanes no se moja. Si no fueron a votar es de suponer que tampoco estuvieron en la Via Catalana (o no tenían derecho a voto). La dimensión de la estrella independentista no sobrepasa al  60% de los que les votaron, o sea, un 30% del país. Las matemáticas a veces destrozan los populismos.
Y yo. Desencantado. Perplejo por cómo pude ser tan ingenuo y a la vez dando patadas a la lata para encontrar caminos que no me postren en el nihilismo.  

2 comentaris:

  1. Pienso que hace menos mal a la sociedad votar que no votar, pero mientras no hayan listas abiertas, nos leamos sus propuestas, y cumplan lo que proponen, esto es una cachondeo.

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    1. Ni mal ni bien... si se multiplica por 0 al final da 0.

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