divendres, 13 de febrer de 2015

AVANT LA LETTRE





Locución francesa que significa “antes de tiempo” o “por anticipado”. Utilizada para indicar algo que se produce antes de su reconocimiento oficial, científico o histórico, es decir, con una connotación de “precursor”, “visionario”, “pionero” o “adelantado a su tiempo”.

Si quieren un ejemplo flagrante les presento el caso del ministro de Exteriores español el Excmo. Sr. José Manuel García Margallo. El ínclito Rajoy, especialista en no dar pie con bola, lo puso en el cargo para solucionar temas como el de la frontera caliente de Melilla, las relaciones con Gibraltar,  la postura europea en la ocupación rusa de Ucrania, las embajadas catalanas por el mundo o últimamente el auge del yihadismo radical de EI. Errada monumental. El campo en el que destaca absolutamente y sin rival este político de talla es la economía. Y ayer se destapó con una teoría que deslumbró a todo el universo conocido. “Sin ayudar a Grecia las pensiones hubieran subido un 38%”. 



¿Qué me dicen? Derrotados me los supongo. Lo mejor del visionario ministro es que no habla genéricamente o a grosso modo, no, pone cifra a su demagogia, lo que significa que ha dedicado algún tiempo y recursos (supongo que ajenos) a dividir las cantidades y asignar a cada cuadrito la que corresponde. Todo para justificar que los griegos tienen que apoquinar como todo hijo de vecino. El señor Margallo imagino que quiere que toda la tercera edad de este país se eche a la calle pidiendo la cabeza de Tsipras, ¡pero ya!, si no se produjese tan justa decapitación, que nos manden el Partenón en fascículos para montarlo en la Castellana y lo que saquemos de las entradas lo ponemos en el presupuesto del Inserso para que nuestros desfavorecidos abuelos se vayan una semana a Benidorm con todo pagado.
El gabinete del ministro, visto que en temas de política exterior España no se come un colín y que hasta la próxima vez que Obama se digne en estrechar la mano de Rajoy tiene poco que hacer, se ha puesto a trabajar en las propuestas de su visionario jefe. Andan calculando cuantos bocadillos se podrían comprar para niños desfavorecidos con los gastos de las tarjetas black, cuantas ayudas a la dependencia se podrían haber financiado con la caja B del PP, cuántas listas de espera se podrían suprimir con la pasta que defraudaron los Pujol en su conjunto, las extras que se podrían devolver (yupiiiii!!!!) con los beneficios de la Púnica, la Gürtel y toda la retahíla de mangoneos que siguen la misma pauta. Montoro ha llamado por teléfono para dar ideas, propone dar becas Erasmus con lo defraudado por Errejón, financiar proyectos emprendedores con el IVA defraudado por el Coletas y financiar másters en política exterior con la pasta que se ahorró Monedero con el tema de la empresa. En la Generalitat andan agitados porque ya empiezan a buscar comparaciones margallescas apoyados en las balanzas fiscales. Monago anda perfilando una entrega de tierras a los parados de Extremadura a cuenta de los ERES andaluces, los pescadores gallegos han sido alentados por Freijoo a renovar su flota a cuenta de lo defraudado el duque Empalmado.
Se ha desatascado la crisis gracias a la acertada reflexión de Margallo. El dinero vuelve a fluir (ni que sea por la imaginación), eso que tanto pedían los economistas de pacotilla. Ríos de tinta, sesudas teorías y estadísticas infinitas. Estéril. Una frase de Margallo ha servido para salvarnos. 
¿Y el dinero del rescate de los bancos españoles? Eso para otro avant la lette alemán.
 

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