dimarts, 17 de febrer de 2015

LA EVASIÓN FISCAL SE ENSEÑA EN CLASE



No deja de producirme incredulidad esa confianza global en la educación. Se producen actos terroristas, hay que solucionarlo con más educación. Paro, un kilo de educación tecnológica. Violencia de género, una capa más de educación en valores. Desafección política, educación para la ciudadanía. Llevo clamando en el desierto muchos años que es todo lo contrario, las aulas, el sistema educativo, el control de las élites que lo manejan producen un caldo de cultivo efectivo en el que se desarrollan las lacras de estas sociedad despiadada. No me invento nada, solo sigo las pautas marcadas por Ivan Illich hace casi 50 años en su ensayo La sociedad desescolarizada y que ha sido castigado con el mayor ostracismo.
No me desvío del tema. Hablemos de fraude fiscal. Hacienda somos todos. A nadie le gusta apoquinar. Los impuestos son necesarios para financiar un país. Hablemos de lo que pasa en un aula. La educación es fundamental para el desarrollo de una persona. A nadie le gusta estudiar y desgastar los codos. Para adquirir los conocimientos que requiere un ciudadano funcional es necesario pasar horas y horas empollando. Hay alumnos que lo hacen motu proprio, es una actitud responsable y virtuosa, hay contribuyentes que se dejan la mitad de su patrimonio en contribuir a las necesidades de la comunidad. Los alumnos cumplidores conviven con otros que son profesionales de la vagancia, que exhiben geta de acero y que  se jactan de no pegar clavo. El sistema permite que esto sea así, que los que transgreden la ley tengan los mismos derechos que los que la cumplen. 


Los defraudadores se amparan en los vericuetos del sistema judicial para seguir en la calle mofándose de los curritos a los que Hacienda les retiene el 20% de su nómina. ¡Pringaos! Los alumnos que defraudan la oportunidad que les da el Estado de sentarse en una silla a aprender se apoyan en unos padres permisivos que les temen y  se abalanzan a las primeras de cambio contra los profes para encontrarles debilidades que les sirvan de excusa. Los defraudadores fiscales tienen al poder político de su lado, si no son él, se infiltran en el poder judicial y dilatan los procesos hasta el infinito. La lección que reciben los incumplidores en las aulas es que no hay por qué temer, hay margen, son intocables. Hablen con los profesores y pregúnteles por la disciplina en los centros. Los cuatro pringados que estudian arrinconados por una caterva de aprovechaos. ¿Han oído este cuento?
Les recomiendo el cuaderno de bitácora que ha creado las CUP para seguir los trabajos de investigación del fraude fiscal perpetrado por el Honorable President Jordi Pujol. Las comparecencias de los políticos (qué bluf la del Hierático Mas) y de los responsables (todavía el desfachatoso Pujol amenazó a los presentes) son ruinosas para el intelecto. Las aportaciones de los expertos son magníficas. Explican con pelos y señales (a lo Illich) por qué sucede lo que sucede y posibles vías para conseguir que los escaqueados coticen. Me quedo con la intervención de  Jesús María Silva, abogado y catedrático de Derecho Penal de la UPF, y resalto su ecuación de la intimidación. El aumento de las penas (tan cacareado por los representantes políticos de los defraudadores privados) no tiene ninguna efectividad si es neutralizada por la probabilidad de que se cumplan y por la duración del proceso judicial. ¿Gürtel? ¿Alguien se acuerda de qué iba aquello? ¿Cuántas piezas? ¿Cuántas ramificaciones? Los alumnos pueden recurrir a múltiples tretas para evitar trabajar, empezando por un diagnóstico psicológico (de parte) que justifique la actitud (cuántos TDH por metro cuadrado abundan en los nuevos tiempos). Por lo tanto, la Deterrence (capacidad de intimidación) es bajísima y permite que se puedan acabar sus cuatro años de ESO con un graduado bajo el brazo sin saber lo mínimo (que les pregunten a los de Bachillerato y a los profes universitarios). Un mangante como Millet o como Bárcenas sigue durmiendo en su confortable lecho y comiendo exquisiteces con los impuestos defraudados.
Suerte de la cantidad de Robin Hoods que se han dedicado a sitiar a la los listillos (en el cole también tenían fama de eso): Buzón X de filtraciones ciudadanas de Xnet, 15MPaRato, David Fernández como impulsor de la Comisión Parlamentaria del Caso Pujol, la red internacional PILA de la que figura como espadachín el buscado Falciani, CaféambLlet y su implacable destape de la corrupción en el sistema sanitario catalán, el observatori Desc y su documental Termitas (magnífico)…
Resumiendo, el defraudador no nace, se hace y se enseña.  Y los demás, miramos.

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