dimarts, 3 de febrer de 2015

EXPRIMIR UNA FOTOGRAFÍA



Las fotos pueden fomentar la intuición y la investigación. Entre lo que se ve y lo que no, hay un espacio que puede aprovechar el ojo despierto para ir más allá del encuadre. La evidencia llama al contexto, los objetos y la postura del retratado claman para que alguien desvele la historia que se esconde antes y después del disparo certero del fotógrafo.  
Una sola foto puede servir para escribir una tesis doctoral sobre la vieja forma de hacer política. ¿No se lo creen? Aquí la tienen. 


El pajarito salió da la cámara en julio de 2010. Una instantánea aparentemente insustancial que ilustraba un reportaje en El País (siempre tan fashion) que llevaba por título 12 horas a la sombra de Duran i Lleida. La costumbre, la inconsciencia, la vanidad o todo a la vez, no valoraron la trascendencia de la foto. Se le ve leyendo y hablando por el móvil, desayunando como un señor en su habitación de hotel de cinco estrellas. Una nimiedad sin importancia. Cuatro años después el protagonista reconoce el error. ¿Eso significa que no volvió a ir al Palace? ¿Qué dices, chalado? El error fue fiarse de su gabinete de prensa. Él no quería. Hubiera preferido cualquier zona común del hotel, cualquier cafetería, todo con tal de que no se viese la cruda verdad. Aquí tenemos uno de los rasgos fundamentales de esa política que espero que muera. La verdad escondida porque no hay cámaras que la pongan delante de los ojos o porque hay ojos que no miran donde debieran.
Medio país agonizando por los desahucios y el paro, y el representante de los agonizantes, el que tiene que defenderlos, marcándose un zumito de manzana y zanahorias para afrontar un duro día de trabajo. Él viene de tierra de “pomes” y la zanahoria va muy bien para la piel. No tengo la foto para contrastar, pero puedo imaginar el desayuno de algunos que metieron una papeleta en la urna, leche barata y galletas de euro la tonelada. Cuatro años después cuando le vuelven a preguntar por la foto, (¡la dichosa fotito!), se ampara en la demagogia de los malvados (yo incluido) y recuerda que por mucho que se quiera hurgar en el lujo, él “necesita un nivel de representación”. Y explica detalladamente los encuentros de alto nivel que se han registrado entre las blancas paredes de su habitación del Palace. Este verano estuve visitando el Reichstag, los diputados alemanes tienen unas salas iluminadas y cómodas para trabajar por su pueblo, qué lástima que el pobre Duran se tenga que ver obligado a cenar en su habitación con Josu Jon Imaz (¿delegado de Repsol?) para ultimar un pacto antiterrorista. La vieja política sale a relucir en todo su esplendor, las cosas no pueden ser de otra manera, un político de nivel no puede trabajar en la “pensió Carme” (Duran dixit), faltaría plus.
El ínclito político trasnochado desenfoca toda la foto y la quema cuando se la coloca de máscara. Duran apela a la tradición (la misma que retrata presidentes del Congreso a 100.000 euros) y para no dejar escapar el chollo (vieja política de la buena) advierte que “voy al Palace y continuaré yendo al Palace como han hecho todos los diputados y portavoces de CiU toda la vida”. Ni un rasguño de austericidio para el gachón, la culpa la tiene Madrid y sus hoteles de lujo, ya sabemos por qué no es partidario de la independencia, imagínense que tuviese que ir a dormir a su casita y tuviese que prepararse su zumito (el servicio, no te confundas, iluso).
La vieja política se ha escudado tradicionalmente en el “ytúmás”, argumento de peso, Duran no iba a ser "yyomenos", ahora que se disputa con los de Junqueras el pastel catalán aviva la memoria para recordar que “los de ERC iban al Ritz durante la Segunda República”. ¡Catapún chinpún! Si ellos iban hace 80 años quién se atreve a quitarle el caprichito a su Majestad Duran.
Espero que vayan cayendo como chinches, que esta marejada encabezada por el Coletas, si no puede conseguir más altos objetivos, se lleve por delante a Duran y otros de su calaña (Pujol ya está ko en sus ambiciones de pasar a la historia). Por cierto, como último detalle sin importancia, Duran reconoce que el Palace les hace precio de amigo a los políticos. ¿Y si llamamos esta noche?
Perdonen que me tenga que ir a lavar las manos pringadas de ignominia después de escurrir convenientemente la fotito de marras.

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