dimecres, 18 de juny de 2014

ORGULLO Y SATISFACCIÓN



Uno de los grandes patrimonios de España es el silencio. Durante cuarenta años faltaba gente en este país. Y nadie preguntaba. Y nadie respondía. Y todos sabíamos qué había pasado, pero si no se habla, no se existe (gran paradigma filosófico del Plasmático Rajoy).
Una vez acabado el franquismo, la Monarquía heredó el silencio. Años y años en que nadie informaba (grandes periodistas los de este silencioso país) sobre los chanchullos, amoríos y atropellos del Primero de los Españoles (manda güevos con el término). Se blindaba a la institución en aras de la defensa de la democracia (y se quiere seguir blindando con los votos de toda la casta). Los mismos que callaron son los que ahora homenajean al abdicado para que nadie hurgue en los bajos fondos de las alfombras. Los mismos que lo sabían todo son los que ahora bendicen la preparación del Príncipe para hurtar la soberanía del pueblo. ¿Hay algo más antidemocrático que la opacidad del sistema? 
La imposibilidad de frenar los cuchilleos, la facilidad con las que corren las noticias en este nuevo mundo 2.0. hizo que perdieramos el miedo y a cuentagotas se fueron filtrando algunos vicios del Gran Campechano. Y con Urdangarín y los elefantes la cosa se desató. Y un día nos creímos que todo el monte era orégano (expresión materna universal) y que la libertad ya tenía papeles, que éramos un país tan moderno que nos podíamos mofar de los Reyes con impunidad. Por la red corrían burlas, chistecitos fáciles (al estilo Botella), montajes fotográficos plagados de paquidermos, frases hirientes cuestionando los repetidos aterrizajes del monarca, en fin, que cuando se desataron las compuertas todo el mundo se afilió a la secta de la libertad. Un espejismo.
EL JUEVES había sido en tiempos de silencio un reducto de transgresión. Uno esperaba descojonarse en sus páginas con aquello que nadie se atrevía a decir pero que todo el mundo pensaba. Pero en pleno siglo XXI, en una España hipermegaultralibertaria, la editora de la revista satírica (RBA) decidió que en el cambio de etercio no era conveniente apretar las tuercas a la institución (fuese que los republicanos diesen la tabarra). Y volvió la censura disfrazada de estrategia empresarial para secuestrar 60.000 ejemplares..


Dicho con todo el respeto y toda la mala leche que me cabe en los dedos: ¡Vaya mierda de provocación! Pues los responsables de RBA (dicen las malas y sucias lenguas que la Casa Real no ha tenido nada que ver) sustituyó la portada por una sobre Pablo Iglesias (con los bolivarianos todo el mundo se atreve). Manel Fontdevila, el autor, resume en una frase de una breve entrevista en Eldiario.es lo sucedido. Están blindados ante los jueces, ¿cómo no lo van a estar de un chiste?
Siento defraudar a la políglota Botella, a Aguirre la Fugas y a Ignacio el Ático, no pienso poner una bandera española el jueves (vaya casualidad) en mi balcón (aunque no vivo en Madrí). La mía tiene los nombres de los caídos por la neocensura, no tiene copyrigh o sea que si quieren háganla ondear en los balcones cibernéticos..



Ellos y su dimisión, me han llenado de orgullo y satisfacción. La dignidad y la libertad, aunque en los estertores, no han muerto del todo
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Posdata. Hoy sacan el primer número de una nueva publicación alternativa. Anden listos, por 1,5 euros puede colaborar a su caja de resistencia.

2 comentaris:

  1. Que dimitan por defender su libertad de expresión...¡¡De esos quedan pocos!!!
    Me apunto a tu propuesta, copio tu enlace, me gusta que mis amigos te lean ¿ok?
    Un besote.

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    Respostes
    1. Poquísimos, el relativismo moral está a la orden del día. Muchas gracias por la promoción.

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